El Estadio Monumental de Buenos Aires se convirtió en el escenario de una despedida que nadie quiso que llegara, pero que, inevitablemente, marcó el fin de una era. El 6 de octubre la selección argentina recibió a Benín en un amistoso que terminó 3-0, y en el que Lionel Messi, a sus 39 años, protagonizó su último acto con la albiceleste.
El ambiente era de reverencia: la camiseta número 10, la familia del astro y el cuerpo técnico estaban presentes. Antonela Roccuzzo, Thiago, Mateo, Ciro y la madre Celia Cuccittini acompañaron al capitán en el campo, mientras el entrenador Lionel Scaloni y todo el plantel no pudieron contener la emoción durante el himno nacional.
El adiós en el Monumental: emociones y símbolos
Desde el pitido inicial, el estadio vibró con cánticos y lágrimas. Messi derramó lágrimas al escuchar el himno argentino y Scaloni, el director técnico que había liderado los títulos más esperados, también se mostró visiblemente conmovido. Diez minutos después del arranque, el público se puso de pie para rendir una ovación de pie al capitán; incluso los jugadores de Benín se acercaron al campo para saludarlo, subrayando el respeto internacional que el futbolista ha cosechado.
La ausencia más notoria fue la de su padre, Jorge, quien falleció en agosto a los 68 años. La familia había viajado desde Rosario para acompañar al astro, y su recuerdo se sintió en cada rincón del estadio.
Detalles del partido: goles, asistencias y el último penal
El primer tiempo se desarrolló sin goles; Argentina dominó la posesión pero el bloque defensivo de Benín mantuvo la portería a cero. Fue en el segundo tiempo cuando la magia volvió a aparecer. A los 48 minutos, Messi ejecutó un córner desde la izquierda; Nicolás Otamendi, defensor histórico que también despachaba su último uniforme, conectó de cabeza y abrió el marcador 1-0.
Treinta y tres minutos después, el capitán volvió a ser artífice de la ventaja: lanzó un pase filtrado que encontró a Nico Paz, joven mediocampista que representa la futura generación albiceleste. Paz lanzó un zurdazo potente al segundo palo, sellando el 2-0.
El acto culminante llegó al minuto 70, cuando Messi tomó el balón en el punto de penal. Con la frialdad que lo caracteriza, convirtió el tiro y completó su carrera con la camiseta nacional con un 3-0 definitivo. Fue su último tanto en 126 partidos, sumando 208 duelos oficiales.
Una trayectoria de 21 años: hitos, lágrimas y triunfos
El recorrido comenzó el 17 de agosto de 2005, cuando el entonces de 18 años fue convocado por José Pekerman para un amistoso contra Hungría en Budapest; apenas minutos después de entrar, fue expulsado, una señal de los inicios turbulentos. Los años siguientes estuvieron marcados por derrotas en finales: la Copa del Mundo de Brasil 2014 y las Copas América 2015 y 2016 contra Chile.
Tras la segunda derrota, Messi declaró: «La selección se terminó para mí» y anunció su retiro, aunque volvió poco después. La verdadera retribución llegó con la Copa América 2021, conquistada en el Maracaná frente a Brasil, seguida por la Finalissima contra Italia en 2022 y, el 18 de diciembre de 2022, la ansiada Copa del Mundo en Qatar, venciendo a Francia en penales.
En 2024 sumó otra Copa América y participó en su sexto Mundial, anotando ocho goles y alcanzando la final, donde cayó ante España 1-0. Cada título redujo la distancia entre la crítica y la adoración popular, consolidando a Messi como el jugador con más partidos y goles en la historia de la selección.
El legado más allá del estadio
El mensaje de despedida, difundido en sus redes sociales minutos antes del pitido, fue breve pero contundente: «Llegó el momento. Me voy en paz. Dejé todo. Esta camiseta fue mi sueño, mi orgullo y mi vida. Gracias por quererme tanto. Los voy a extrañar».
En Rosario, su ciudad natal, una enorme camiseta número 10 con la palabra «Gracias» se desplegó frente al Monumento a la Bandera, mientras que en Buenos Aires se organizó un fan-fest para seguir el encuentro. La noche cerró con un espectáculo de drones y actos musicales, sellando un adiós que quedó grabado en la memoria colectiva de los aficionados.
Así, Lionel Messi se retira como el máximo ídolo de la historia del fútbol argentino, dejando una huella indeleble que trasciende estadísticas y trofeos, y que seguirá inspirando a futuras generaciones de la albiceleste.



