El terremoto que sacudió Colombia el 16 de agosto de 2026 dejó un rastro de destrucción en varios hospitales del país. En medio del caos, los profesionales de la salud se han convertido en los verdaderos héroes de esta tragedia, arriesgando sus vidas para salvar a los demás.
Desde Cali hasta Quibdó los hospitales están luchando por mantener sus servicios en funcionamiento mientras enfrentan daños estructurales y una sobrecarga de pacientes. La situación es crítica, pero la vocación de servicio de estos profesionales no tiene límites.
Enfermeras y médicos en primera línea
Isabel Bedoya, una enfermera y tripulante de cabina de una aerolínea nacional, viajó desde Bogotá a Pereira para buscar a su padre desaparecido. Sin embargo, terminó dedicándose a ayudar a los demás en el hotel Dibeni que se derrumbó sobre el supermercado Ara. Bajo una carpa, Isabel entrega medicamentos, aplica inyecciones y responde dudas médicas a bomberos y voluntarios.
En el Hospital Universitario del Valle (HUV) de Cali Lady Gallego, enfermera coordinadora de pediatría, y Katerina Bastidas Timarán, fisioterapeuta de cuidado intensivo, fueron clave en la evacuación de pacientes. Lady Gallego rescató a bebés en incubadoras y niños en cuidados intensivos, mientras que Katerina y su equipo lograron rescatar a un paciente y una enfermera atrapados bajo los escombros.
La situación en los hospitales
El HUV ha visto cómo sus nueve UCI se redujeron a solo tres, con unas treinta camas disponibles. Más de 60 médicos del HUV salieron en una misión humanitaria hacia Buenaventura para reforzar la atención en ese distrito. Además, cerca de 500 profesionales de la salud se organizaron como red voluntaria de fisioterapeutas para atender a civiles, policías y militares en puntos cercanos al Diamante de Béisbol y los barrios Capri y Cuarto de Legua.
En El Águila un pequeño municipio del norte del Valle, el hospital quedó completamente destruido. La bacterióloga Ana María Ausecha improvisó un hospital en una casa antigua frente a la alcaldía, la única construcción que no sufrió daños. Durante días, atendieron heridos en el parque principal y en el polideportivo, con ayuda de pueblos vecinos que llegaron con carpas y equipos.
El drama en Quibdó
En Quibdó el drama tiene otro nombre: Mateo Valencia Valencia hijo del alcalde de Bahía Solano murió tras el sismo sin que hubiera una ambulancia disponible para trasladarlo. El alcalde pidió al presidente de la República que ningún niño del Chocó vuelva a pasar por eso.
El Hospital San Francisco de Asís el único de segundo nivel de todo el departamento del Chocó, reportó una sobreocupación del 245 por ciento en su servicio de urgencias, con apenas una cama disponible en la UCI y todos los ventiladores ocupados. Ante la saturación, varios pacientes han sido remitidos a Medellín.
La tragedia sigue creciendo. El más reciente balance oficial da cuenta de 289 personas fallecidas4.187 heridas143 desaparecidas y 354 rescatadas. A esto se suman afectaciones en 285 centros de salud2.838 instituciones educativas3.782 centros comunitarios y 407 vías.



