La economía mexicana se encuentra en una trampa de bajo crecimiento que podría extenderse hasta 2027. Según el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) el país crecerá solo 1.9% en 2027, una cifra inferior al promedio regional de 2.5%. Esta situación refleja un problema estructural que va más allá de las fluctuaciones económicas temporales.

El secretario ejecutivo de la CepalJosé Manuel Salazar-Xirinachs advierte que para superar esta trampa, es necesario elevar la inversión y la productividad, así como avanzar hacia una formalización productiva. México ha crecido a un ritmo promedio de 1% anual entre 2019 y 2027, una velocidad insuficiente para mejorar significativamente el ingreso per cápita.

Un problema regional con raíces profundas

América Latina y el Caribe crecieron apenas 0.9% anual entre 2014 y 2026, una tasa incluso menor que la observada durante la década perdida de los años ochenta. Para 2026, la Cepal espera una expansión de 2.2%, y para 2027, de 2.5%. Sin embargo, México se mueve a un ritmo más lento, con un crecimiento proyectado de 1.9% para 2027.

En comparación con otros países de la región, México queda rezagado. Para 2026, se espera que Brasil crezca 2.2%, Argentina 3.3%, Colombia 2.6% y Perú 3.2%. Estas cifras posicionan a México entre las grandes economías latinoamericanas de menor crecimiento.

La informalidad como obstáculo estructural

La Cepal identifica varios problemas estructurales que dificultan el crecimiento económico en la región: baja inversiónproductividad estancadadificultades para generar empleo formal y una elevada informalidad. En México, más de la mitad de la población ocupada se encuentra en la informalidad, lo que perpetúa el bajo crecimiento.

Los mayores avances en formalización en América Latina ocurrieron entre 2000 y 2013, cuando coincidieron un mayor crecimiento económico, inversión y productividad con una expansión del empleo asalariado formal. Desde 2014, este proceso perdió fuerza junto con la desaceleración de la inversión y el estancamiento de la productividad.

El resultado es un círculo vicioso el bajo crecimiento reduce la capacidad de crear empresas y empleos formales, mientras una economía altamente informal tiene mayores dificultades para incorporar financiamiento, tecnología e innovación que eleven su productividad.

El desafío de superar el 2% de crecimiento

Durante las primeras dos décadas de este siglo, México se acostumbró a crecer alrededor de 2% anual. Sin embargo, los últimos años han mostrado que incluso ese ritmo dejó de estar garantizado. La Cepal proyecta un crecimiento de 1.3% para 2026 y 1.9% para 2027, lo que indica que el bajo crecimiento se ha convertido en una característica estructural.

Para salir de esta trampa, la Cepal recomienda implementar políticas de desarrollo productivo activas, tanto horizontales como sectoriales y de desarrollo tecnológico. También sugiere fortalecer la formación de recursos humanos, la infraestructura pública y las capacidades institucionales. Además, se necesita un mayor financiamiento, capital de riesgo y garantías, así como apoyo a la investigación, la innovación y el desarrollo tecnológico.

La informalidad no solo es una consecuencia del escaso crecimiento, sino que también contribuye a perpetuarlo. Por lo tanto, la formalización productiva, y no únicamente la laboral, es una condición necesaria para recuperar mayores tasas de expansión.