El 7 de agosto de 2026, Colombia vivió un hito histórico. Por primera vez, un presidente asumió el cargo fuera de Bogotá. Abelardo de la Espriella, nuevo mandatario colombiano, eligió la Universidad Santiago de Cali (USC) para su juramentación, marcando un giro simbólico hacia las regiones. Este acto, acompañado de un discurso firme en materia de seguridad y economía dio inicio a un gobierno prometiendo cambios radicales.

La ceremonia, realizada en el Cantón Militar Pichincha de Cali contó con la presencia de figuras internacionales y nacionales. Entre los asistentes destacaron los presidentes Javier Milei de Argentina, José Antonio Kast de Chile, y el rey Felipe VI de España. La primera dama, Ana Lucía Pineda y los cuatro hijos del presidente, Lucía, Salvador, Filippo y Francesca acompañaron a De la Espriella durante el evento.

Un discurso centrado en la seguridad y el orden

Desde el Batallón Pichincha, De la Espriella inició su discurso con un mensaje contundente: «Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad». El mandatario se proclamó presidente de todos los colombianos, rechazando cualquier espacio para la intransigencia. En materia de seguridad ordenó a las Fuerzas Militares combatir todas las estructuras criminales vinculadas al narcotráfico.

«Someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y su fuerza pública», advirtió. Anunció la construcción de megacárceles y la erradicación de cultivos ilícitos, criticando las estrategias del gobierno anterior. «La coca no se combate con estadísticas maquilladas ni con mapas manipulados, sino arrancándola de la tierra», afirmó.

Medidas económicas y sociales

En el plano económico, De la Espriella anunció un decreto de congelamiento del gasto público y la desaparición del despilfarro, garantizando el mantenimiento de la asistencia social. Prometió una reforma tributaria orientada a combatir la evasión y generar condiciones para la inversión. «El impuesto al patrimonio será eliminado. Debemos dejar de castigar a quienes invierten y generan riqueza en nuestra patria», declaró.

Sobre Ecopetrol señaló que fue «alevosamente depredada» durante el gobierno anterior y declaró su recuperación como «prioridad definitiva y absoluta». Anunció la exploración de nuevas reservas de petróleo y gas, y la implementación del denominado «fracking responsable».

En educación vinculó la formación académica con el empleo: «De nada sirve un diploma si no abre las puertas a un empleo». Anunció el impulso a la inteligencia artificial la ciencia y la robótica, rechazando el uso de las aulas como instrumento de ideologización política. Sobre el sistema de salud describió la situación heredada como «un drama profundamente humano» y prometió buscar la cadena perpetua para quienes atenten contra mujeres y niños.

Política exterior y reacciones

En política exterior, De la Espriella anunció la suscripción del Escudo de las Américas una iniciativa de intercambio de información entre países para combatir la criminalidad internacional. Expresó su intención de posicionar a Colombia como líder regional. El discurso cerró con una declaración sobre la adversidad: «No ignoro la magnitud del desafío. Habrá dificultades, momentos de incertidumbre (…) jamás aceptaré que el pesimismo se convierta en una política del país».

La ceremonia contó con una nutrida presencia internacional. Entre los mandatarios asistentes estuvieron Javier Milei (Argentina), José Antonio Kast (Chile), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y José Raúl Mulino (Panamá), junto con el canciller de Brasil, Mauro Vieira y el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa. Felipe VI rey de España, también asistió al acto.

En la delegación de Estados Unidos participó el fiscal general interino Todd Blanche acompañado por funcionarios de las áreas de Estado, Defensa, Justicia y la agencia antidrogas DEA. Entre los expresidentes colombianos presentes estuvieron Álvaro UribeAndrés Pastrana e Iván Duque así como el exmandatario y líder del Partido Liberal, César Gaviria. Juan Manuel Santos y Ernesto Samper no fueron invitados por orden directa del nuevo presidente.

Tras su investidura en Cali, el presidente posesionó a 18 ministros. Interior, Defensa, Hacienda, Salud y Transporte quedaron en manos de figuras políticas y técnicas. El gabinete quedó conformado por nueve mujeres y nueve hombres, en cumplimiento de la cuota de género, y tendrá como vicepresidente al economista y académico José Manuel Restrepo.