En un giro inesperado de los eventos, Carlos Téllez Sánchez, un venezolano de 35 años y residente en Texas, se encontró en un vuelo con destino a Liberia, en África Occidental, el pasado 20 de agosto. Este traslado no fue voluntario, sino el resultado de un acuerdo migratorio entre estados unidos y Liberia que ha generado controversia.
Téllez, padre de tres hijos, fue detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en diciembre de 2026 durante una cita rutinaria. Desde entonces, ha estado en custodia, incluso durante el nacimiento de su tercer hijo, a quien solo ha podido conocer a través de una videollamada.
Un acuerdo migratorio controvertido
El acuerdo entre Estados Unidos y Liberia permite la deportación de hasta 1.200 migrantes de terceros países en los próximos 12 meses. El primer vuelo llegó a Monrovia el 20 de agosto, transportando a 20 inmigrantes, entre ellos Téllez. Las autoridades liberianas han asegurado que los deportados serán recibidos como huéspedes y podrán solicitar asilo o abandonar el país.
Sin embargo, la familia de Téllez cuestiona la legalidad de su deportación. Según ellos, Téllez contaba con una orden de Withholding of Removal que impedía su expulsión hacia Venezuela, aunque no su traslado a un tercer país. Además, su abogado había presentado un recurso de habeas corpus ante una corte federal del sur de Texas para cuestionar su detención.
La detención y la deportación
Téllez se enteró de su deportación cuando vio su nombre en una lista de abordaje a las 12:00 de la noche del 11 de agosto. El vuelo salía a las 2:00 pm del día siguiente. A pesar de los esfuerzos legales, fue trasladado a Liberia junto con otros 19 migrantes. Según informes, varios de los deportados fueron inmovilizados después de resistirse al traslado.
Actualmente, Téllez permanece en un hotel en Liberia, lejos de su familia y de su hogar en Texas. Su familia en Estados Unidos lamenta la separación, ya que Téllez era el principal sostén económico del hogar. La situación ha generado preocupación y cuestionamientos sobre las políticas de deportación de Estados Unidos y las condiciones en las que se realizan estos traslados.
El impacto humano detrás de las políticas migratorias
El caso de Téllez es un ejemplo de los impactos humanos detrás de las políticas migratorias. La separación de familias, la incertidumbre y la desorientación son consecuencias reales que afectan a las personas involucradas. Téllez, quien llegó a Estados Unidos en 2026, ahora se encuentra en un país desconocido, sin su familia y sin la posibilidad de conocer personalmente a su hijo recién nacido.
Este caso también ha puesto de manifiesto la necesidad de una revisión de las políticas de deportación y la importancia de considerar el impacto humano en las decisiones migratorias. La familia de Téllez y otros en situaciones similares esperan que su caso no sea olvidado y que se busquen soluciones justas y humanas.



