En un contexto de crecientes roces comerciales y estratégicos, el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump recibió a su homólogo chino, Xi Jinping el 24 de septiembre de 2026 en la Casa Blanca. La delegación china arribó a la capital a las 10:00 hora local (14:00 GMT) y fue recibida con una ceremonia militar que marcó el inicio de una visita oficial que no ocurría desde la reunión de 2015 con el entonces presidente Barack Obama.
Llegada y ceremonia de bienvenida
Tras la recepción en el pórtico norte, la primera dama Melania Trump acompañó a Peng Liyuan esposa de Xi, a una visita al Museo Nacional de Arte Asiático del Instituto Smithsonian. El recorrido permitió a ambas primeras damas apreciar piezas que reflejan la larga historia cultural entre China y Estados Unidos, mientras los líderes se dirigían a la zona oeste del palacio para la reunión bilateral.
Diálogo en la Oficina Oval
Al mediodía, los presidentes se retiraron al Despacho Oval donde mantuvieron un encuentro a puerta cerrada que se extendió por más de tres horas, concluyendo alrededor de las 13:30 hora local (17:30 GMT). Durante la sesión, abordaron una agenda extensa que incluyó disputas comerciales, la cuestión de los tierras raras la guerra en Irán, la situación de Taiwán y la carrera por la inteligencia artificial. Xi subrayó que la IA debe permanecer bajo control humano y reiteró la necesidad de evitar una confrontación directa entre ambas potencias. Asimismo, ofreció reforzar la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, un punto que ambos consideraron de «asuntos urgentes».
Agenda de seguridad y tecnología
En la misma línea, Trump enfatizó la «extraordinaria amistad» que, según él, se ha construido con Xi, y destacó la importancia de mantener abiertos los canales de diálogo para gestionar los retos de seguridad y tecnología que afectan al hemisferio. No se anunciaron acuerdos vinculantes, pero la conversación sirvió para preservar un tono cordial y buscar puntos de convergencia.
Cena de Estado y anuncio de los pandas
Al concluir la reunión, Trump acompañó a Xi a un paseo por los jardines del complejo presidencial, donde mostró el nuevo helipuerto y los trabajos en marcha para un amplio salón de baile. En tono jocoso, el presidente estadounidense comentó que Xi era «un experto en piedra, entre muchas otras cosas, y le encanta el buen granito», aludiendo a la reciente construcción de estructuras de granito. Esa misma noche, la pareja presidencial recibió a Xi y a su esposa en una cena de Estado en la Casa Blanca, evento que contó con la presencia de funcionarios de alto rango y representó el cierre ceremonial de la visita.
Durante la cena, se anunció que China enviará dos pandas gigantes al zoo de Atlanta (Georgia) en los próximos días, reforzando la tradicional «diplomacia del panda» como símbolo de amistad entre ambas naciones. El gesto, aunque simbólico, se sumó a los intentos de suavizar la relación bilateral en medio de desafíos persistentes.
La reunión, catalogada por el mandatario estadounidense como «gran reunión», quedó registrada como un intento de estabilizar una relación marcada por tensiones, mientras ambas partes prometieron seguir dialogando sobre seguridad, tecnología y cooperación en áreas como la lucha contra el narcotráfico.



