El presidente de EE. UU. Donald Trump, expresó su desacuerdo el lunes 28 de septiembre con la decisión de la Policía antiterrorista británica de liberar a cinco ciudadanos londinenses bajo fianza. El polémico caso gira en torno a un supuesto plan para atacar la base aérea de Fairford utilizada por fuerzas estadounidenses en la guerra contra Irán.
Liberación bajo fianza y reacciones políticas
Laurence Taylor, jefe de la unidad antiterrorista, informó que los detenidos fueron puestos en libertad con condiciones estrictas, pero subrayó que la investigación continuaba abierta. «Para que quede claro, esto no significa que la investigación haya terminado», declaró Taylor frente a los medios. En Washington, el senador Marco Rubio respaldó a Trump, señalando que la noticia inquieta al público porque los sospechosos siguen bajo investigación y que «es evidente que hay implicación de un agente extranjero».
Investigación policial y posibles vínculos extranjeros
La investigación se inició tras la alerta de una agricultora local alrededor de la 1:00 a.m. del domingo, quien informó a la policía de la presencia de tres furgonetas blancas y hombres encapuchados cerca de la instalación. Los servicios de seguridad británicos aún no confirman si los arrestados estaban bajo vigilancia previa. Según Taylor, los investigadores buscan determinar si los actos fueron cometidos por «agentes o individuos que, a sabiendas o sin saberlo, trabajaban en nombre de un Estado extranjero».
Contexto geopolítico y antecedentes de la base
Fairford, en Gloucestershire, es una base de la Royal Air Force que alberga la 501.ª Ala de Apoyo al Combate de la fuerza aérea estadounidense. Durante años ha servido como punto de lanzamiento para misiones contra Irán, incluido el conflicto iniciado en febrero por Israel y la administración Trump. La Guardia Revolucionaria de Irán había calificado la instalación como «objetivo legítimo» en julio, aunque Teherán negó cualquier participación directa en el presunto complot.
El Ministerio de Defensa británico elevó en abril su nivel de alerta terrorista al segundo nivel más alto tras incidentes antisemitas en Londres, y ha impuesto sanciones a entidades vinculadas a Teherán por supuestas actividades hostiles. En los seis meses anteriores a diciembre de 2025, los casos de seguridad nacional relacionados con países hostiles, entre ellos Irán, aumentaron un 50 %.
Las autoridades británicas mantuvieron un cordón de seguridad alrededor de las furgonetas sospechosas y de la propia base el martes 29 de septiembre. Un robot de desactivación revisó los vehículos, aunque la prensa informó que no se encontraron explosivos viables, lo que podría explicar la decisión de liberar a los detenidos. Mientras tanto, parte de los 85 residentes evacuados ha comenzado a regresar a sus hogares, aunque persiste la incertidumbre.
En medio de la controversia, la Embajada de Irán en Londres calificó de «especulaciones infundadas y maliciosas» los rumores que vinculaban al país con el plan, describiéndolos como parte de una campaña de «propaganda iranofóbica». Por su parte, la Policía británica sigue explorando diversas líneas de investigación, sin descartar la posibilidad de que Rusia o grupos islamistas también estén involucrados.



