El domingo 27 de septiembre de 2026, una actividad de integración vecinal programada en la caseta comunal de la vereda Pascuitá perteneciente al municipio de Ituango se tornó en una tragedia. A la hora de la tarde, alrededor de las 17:40, la estructura que servía como soporte para la celebración comenzó a ceder inesperadamente, provocando el derrumbe de un muro que cayó sobre los presentes.

Según los testimonios recabados en el lugar, la pared colapsó mientras tres campesinos se encontraban dentro del recinto. La comunidad, al percatarse del incidente, actuó de inmediato y retiró los bloques superficiales para intentar liberar a las personas atrapadas. En el proceso, dos de los individuos resultaron con lesiones fatales: Luis Andrés García Oquendo y Yebinson Andrés Correa Sinitavé. El tercer afectado logró ser extraído con vida, aunque permaneció herido y fue trasladado al hospital local con un pronóstico estable.

Respuesta de bomberos y gestión del riesgo

El comandante de Bomberos de ItuangoJairo Calle informó que la comunidad alertó a los cuerpos de auxilio tan pronto como el muro cedió. Los bomberos arribaron al sitio con una camioneta de reacción rápida y una ambulancia, iniciando labores de rescate bajo condiciones de acceso difíciles, típicas de la zona rural del municipio. «Quedaron atrapadas inicialmente tres personas; la comunidad removió los escombros superficiales; sacamos a dos personas heridas y una quedó muerta en el incidente», relató Calle.

Posteriormente, el coordinador de la Oficina de Gestión del Riesgo de ItuangoEdison Avilés explicó la hipótesis preliminar que apunta al origen del colapso. Según su versión, una lona plástica había sido colocada provisionalmente para cubrir un elemento estructural y estaba sujeta al muro. Al llenarse de agua de lluvia, la lona añadió un peso considerable, generando una tensión que el muro no pudo soportar, desencadenando su caída.

Investigación y consecuencias para la comunidad

Las autoridades locales han abierto una investigación técnica para determinar con exactitud las causas del derrumbe y evaluar las condiciones de seguridad de la infraestructura comunal. El objetivo es evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir, especialmente en eventos que congregan a varios vecinos en espacios públicos.

Mientras tanto, la vereda Pascuitá vive un momento de luto. Los familiares de los fallecidos, así como los vecinos que presenciaron la tragedia, expresan su consternación y exigen mayor vigilancia en la construcción y mantenimiento de los lugares de reunión. La cobertura de emergencia continuó durante varias horas, pese a la lejanía del sector respecto al casco urbano de Ituango, lo que dificultó una atención médica inmediata para la víctima que falleció antes de llegar al hospital.

El único superviviente, ingresado en el centro asistencial municipal, permanece bajo observación. Las autoridades han reiterado la importancia de reforzar los protocolos de seguridad en estructuras temporales y de garantizar que cualquier elemento de cobertura provisional sea inspeccionado antes de su uso en eventos comunitarios.