En un giro notable para la economía mexicana, los salarios han incrementado su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzando el 30.8 por ciento en el primer trimestre de este año. Este aumento, que representa un crecimiento de 4.1 puntos porcentuales respecto a 2018, marca un cambio significativo en la distribución de la riqueza en el país.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha destacado que en los últimos 12 meses, entre el primer trimestre de 2026 y el mismo periodo de 2026, los salarios han avanzado 1.7 puntos porcentuales. Este crecimiento no solo refleja una mejora en los ingresos de los trabajadores, sino también una reducción en la pobreza laboral definida como la condición en la que el ingreso por trabajo es insuficiente para cubrir la canasta alimentaria.
La reducción de la pobreza laboral: un avance con desafíos
La pobreza laboral en México ha disminuido a un 31.9 por ciento de la población ocupada, una reducción anual de 3.2 puntos porcentuales. Sin embargo, persisten graves rezagos en estados como ChiapasOaxaca y Guerrero donde los porcentajes de pobreza laboral son alarmantes: 59.852.9 y 52.2 por ciento respectivamente.
Por otro lado, estados como el Estado de México y San Luis Potosí han experimentado aumentos en los ingresos laborales reales de hasta 20 por ciento mientras que Morelos ha visto un incremento del 30 por ciento. Estos datos subrayan la disparidad regional y la necesidad de políticas más equitativas.
El modelo económico y su impacto en la desigualdad
La participación de los salarios en el PIB es un indicador clave de la desigualdad económica. Países con una mayor proporción de ingresos laborales en su PIB suelen tener un Índice de Desarrollo Humano más alto y una mejor calidad de vida. En contraste, la implantación del modelo neoliberal en la década de 1980 llevó a una reducción en la participación de los salarios, beneficiando a las corporaciones y accionistas en detrimento de los trabajadores.
Se estima que por cada punto porcentual que cae la participación de los salarios en el PIB, el Índice de Gini una métrica estándar de desigualdad, aumenta entre 0.15 y 0.33 puntos porcentuales. Este fenómeno refleja una transferencia de riqueza de las clases bajas y medias hacia una minoría de ultrarricos.
El crecimiento económico y la redistribución de la riqueza
Uno de los hallazgos más significativos es que la mejora en las condiciones de vida de los mexicanos asalariados se ha logrado en un periodo de bajo crecimiento del PIB. Esto desmiente la creencia neoliberal de que el crecimiento económico sostenido es el único camino para reducir la pobreza. En ausencia de políticas redistributivas, los beneficios del crecimiento suelen acapararse por quienes están en la cima de la pirámide económica.
Sin embargo, persisten desafíos regionales y la necesidad de políticas más equitativas para asegurar una distribución justa de la riqueza.



