En la tarde del 30 de septiembre de 2026 el ambiente del barrio El Carmen, en el municipio de Sevilla, Valle del Cauca se vio interrumpido por una violenta disparada que dejó tres personas sin vida. La escena se desarrolló dentro del establecimiento comercial conocido como Nebraska ubicado a escasos metros de la plaza de mercado, punto neurálgico de la actividad diaria de los residentes.
Según los informes preliminares, alrededor de las 6:43 p.m. varios individuos que se encontraban dentro del local fueron alcanzados por disparos. Entre los fallecidos se identificaron al patrullero activo de la Policía Nacional Óscar Daza, y a los hermanos Duván y Joaquín Osorio. La respuesta inmediata de la seguridad consistió en el acordonado del área y la recogida de los cuerpos, mientras se iniciaban los primeros pasos de la investigación forense.
Despliegue de fuerzas y primeros pasos investigativos
Tras conocerse el hecho, la Policía del Valle movilizó varias unidades de investigación criminal e inteligencia, en coordinación estrecha con la Fiscalía General de la Nación. El coronel Amaury Aguilera, comandante de la Policía del Valle, declaró que se había conformado un equipo especializado para recopilar evidencia y realizar entrevistas a testigos presentes en el momento del ataque. Además, se activó la línea 123 para que la comunidad aporte cualquier dato que ayude a esclarecer la tragedia.
Contexto de violencia y medidas de seguridad previas
El episodio se inscribe en una escalada de incidentes violentos que ha afectado a Sevilla en los últimos meses. En julio, la alcaldía local había solicitado refuerzos de seguridad tras una serie de homicidios, lo que resultó en la llegada de 13 unidades de carabineros a caballo y la ampliación de diez cuadrantes de vigilancia. Asimismo, el secretario de Convivencia y Seguridad Ciudadana, Guillermo Londoño, informó sobre la conformación de un equipo interdisciplinario y el apoyo de unidades del Batallón de Alta Montaña del Ejército para patrullar corredores estratégicos y zonas turísticas.
Las autoridades habían destacado, en aquel contexto, la preocupación por posibles disputas relacionadas con el lavado de activos provenientes de economías ilícitas vinculadas a grupos armados en la región. Aunque no se ha confirmado una relación directa entre esas dinámicas y la balacera del 30 de septiembre, la hipótesis sigue bajo consideración mientras avanzan las pesquisas judiciales.
Perspectivas de la investigación y llamado a la comunidad
Hasta el momento, los motivantes del ataque permanecen desconocidos y la identidad de los agresores sigue bajo investigación. La Fiscalía continúa con diligencias para trazar la cadena de hechos y determinar si existe alguna conexión entre las víctimas. Mientras tanto, la Policía enfatiza su compromiso con la seguridad de los habitantes de Sevilla y solicita a la población que, a través de la línea de atención, comparta cualquier información relevante, asegurando que será tratada con confidencialidad y utilizada exclusivamente para la captura de los responsables.



