La mañana del 16 de octubre de 2026 se transformó en una jornada violenta en varios puntos de Cisjordania cuando grupos de colonos atacaron olivares y personas que estaban cosechando. En la aldea de Abu Falah alrededor de ochenta individuos descendieron vestidos de negro y con el rostro cubierto; llevaban cilindros de gas piedras y combustibles con los que prendieron fuego a vehículos y parte de la cosecha.

El suceso dejó a periodistas y agricultores heridos: la fotoperiodista Heidi Levine de 63 años, resultó con múltiples lesiones y fue trasladada a un hospital en Ramala. En el mismo incidente, la Media Luna Roja Palestina registró al menos catorce personas heridas. Testigos relataron robos de equipos y pertenencias personales mientras las víctimas buscaban escapar.

Agresiones a periodistas y testimonios desde el terreno

Según testigos presentes en la escena, la fotógrafa fue derribada y golpeada repetidamente pese a llevar un chaleco identificado como prensa y un casco. Levine dijo desde el hospital que sin esa protección «probablemente no estaría aquí». En un vídeo difundido por presentes, se oye a Levine decir: «se llevaron todo» al referirse a sus cámaras, teléfono, pasaporte y cartera, y en otro momento pronuncia: «No puedo, déjame morir» cuando estaba exhausta y en estado de shock.

El periodista independiente Jasper Nathaniel contó cómo jóvenes palestinos lanzaban piedras para frenar a los atacantes y cómo logró ayudar a Levine. En respuesta a la agresión, el Washington Post, a través de su editor ejecutivo Matt Murray destacó que la fotógrafa portaba señalización visible que la identificaba como prensa y reclamó una investigación exhaustiva sobre lo sucedido.

Impacto en agricultores y cifras sobre la temporada de la aceituna

La cosecha de aceitunas, pieza clave para la economía rural de Cisjordania, se vio interrumpida en al menos ocho aldeas durante esa jornada. La Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU contabilizó cerca de 200 incidentes relacionados con la recolección desde el inicio de la temporada, con alrededor de 120 heridos según esa agencia; el Ministerio de Salud palestino reportó que las víctimas mortales hasta ese momento eran 4.

El Sindicato de Agricultores Palestinos recuerda que unas 110.000 familias dependen de olivares privados para su sustento, y que decenas de miles más trabajan temporalmente durante la recolección. Activistas y responsables locales alertan sobre daños millonarios acumulados desde 2023, cuando los ataques de colonos se intensificaron.

Actuación militar, heridos concretos y reacciones locales

En Abu Falah y en la cercana localidad de Turmus Ayya se reportaron enfrentamientos en los que, además de daños materiales, resultaron heridos varios civiles: entre ellos Abdel Jaber Hassan miembro del consejo de la aldea, que recibió disparos de munición real pese a estar desarmado y alejado del núcleo del choque. Otro hombre con doble nacionalidad estadounidense resultó con heridas en la cabeza tras ser atacado en Turmus Ayya.

Testigos describieron que las tropas llegaron cuando el ataque ya estaba en marcha. Organizaciones de derechos señalaron que los soldados, en algunos casos, no frenaron la violencia e incluso estuvieron «hombro con hombro» junto a los colonos, según el activista Jonathan Pollack. El ejército indicó que sus fuerzas realizaron disparos de advertencia y que en un momento llegaron a disparar contra un individuo considerado una amenaza potencial.

Reacciones institucionales y contexto cultural

La Oficina de los Derechos Humanos de la ONU ha subrayado repetidamente que el olivo es más que un cultivo: es un vínculo cultural e histórico. El olivo representa para muchas comunidades rurales palestinas sustento, herencia y resistencia, una idea que remite a la poesía y las tradiciones locales, citando incluso referencias al poeta Mahmoud Darwish en declaraciones institucionales.

La Asociación de Prensa Extranjera calificó el episodio como parte de una serie recurrente: «Este es el más reciente de una larga serie de ataques violentos de colonos israelíes contra periodistas y otros civiles en la Cisjordania ocupada», demandando medidas efectivas para proteger a la prensa y a los civiles.