El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) anunció el 15 de octubre de 2026 la reactivación de las paradas de vehículos en las principales rutas de los Estados Unidos. La medida llega después de que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin había suspendido temporalmente esas verificaciones. La decisión fue revertida por el presidente Donald Trump y el responsable de la frontera, Tom Homan confirmó que las detenciones volverán a operar bajo nuevas condiciones.

Obligatoriedad de la cámara corporal en cada equipo de arresto

Según el propio Homan, cada grupo de agentes que realice una parada debe contar al menos con un oficial portando una cámara corporal. La normativa exige su uso durante toda la operación, garantizando que cualquier interacción quede registrada. Esta disposición se presentó como una medida para mejorar la seguridad de los agentes y aportar mayor claridad a los procesos de detención.

Inversión y logística de la tecnología

El Departamento de Seguridad Nacional destinó más de US$120 millones para adquirir y distribuir los dispositivos. Ya más de la mitad de las oficinas de campo cuentan con las cámaras, y el restante personal recibirá el equipamiento en un plazo estimado de 60 días. En pruebas piloto, se instalaron 1.600 cámaras en ciudades como Baltimore, Filadelfia, Detroit, Buffalo y Washington, lo que permitió validar su funcionamiento en entornos reales.

Contexto de incidentes previos y la presión pública

El impulso de esta política también responde a críticas surgidas tras dos muertes en operativos de ICE donde ninguno de los agentes llevaba cámara. En Houston y en Biddeford, Maine, se produjeron fallecimientos de inmigrantes que no eran objetivo de las detenciones. El hijo mayor de la víctima mexicana, Ronald Salgado describió la situación como «indignante y ridícula» al señalar que la falta de evidencia visual dificultó la investigación.

Con la puesta en marcha de las cámaras corporales, la agencia busca evitar la repetición de estos hechos y ofrecer un registro objetivo que sirva tanto a la defensa de los agentes como a la de los detenidos. Los instructores ya están siendo capacitados para manejar el nuevo equipamiento, y se espera que su uso se convierta en un estándar operativo en todo el país.