En la madrugada del sábado, la capital ucraniana volvió a ser escenario de un nuevo bombardeo llevado a cabo por las fuerzas armadas de Rusia. Un dron tipo shahed alcanzó el Puente del Norte, una de las pocas vías que cruzan el río Dniéper, provocando la interrupción total del tránsito y generando atascos por tercer día consecutivo. El alcalde de Kiev, Vitalii Klitschko informó que la superficie de la calzada quedó gravemente dañada y que también se degradaron los cables de los trolebuses, lo que obligó al cierre inmediato del paso.
Impacto humano y material del ataque
Según los informes de los servicios de emergencia, al menos seis personas fallecieron a consecuencia de la explosión, mientras que dos resultaron lesionadas; una de ellas requirió una breve hospitalización. Los videos que circulan en redes sociales muestran el instante de la colisión, con varios automóviles atravesando la estructura en el momento del impacto, y una cámara frontal de un vehículo captura la detonación. Además del puente, en los últimos dos días los ataques rusos dejaron sin energía y sin suministro a bloques de apartamentos, supermercados, gasolineras y centros de datos, ampliando el espectro de la destrucción sobre la vida cotidiana.
Reacciones de la autoridad ucraniana
El presidente Volodimir Zelenski utilizó su cuenta oficial de X para condenar el atentado, señalando que “Los rusos continúan convirtiendo nuestra infraestructura y todo lo que sostiene la vida cotidiana en sus objetivos”. Añadió que el shahed había impactado el Puente Pivnichnyi (Puente del Norte) y que “nuestros guerreros siempre encuentran una manera de responder justamente a estos ataques”. En el mismo mensaje, Zelenski destacó que las fuerzas ucranianas habían ejecutado, en las últimas 24 horas, “capacidades de largo alcance” contra objetivos que sirven a la “máquina de guerra del agresor”.
En la misma línea, el Ministerio de Defensa de Rusia admitió la responsabilidad del ataque, argumentando que el puente se utilizaba para “facilitar los movimientos de tropas y la logística de los envíos de mercancía militar” a favor de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Esta justificación sirve de pretexto para la intensificación de la presión sobre la infraestructura clave de Kiev.
Escenario más amplio del conflicto
Los recientes ataques se insertan en un conflicto que ya lleva más de cuatro años y medio sin señales concretas de una solución negociada. La línea de frente, que se extiende aproximadamente 1.250 kilómetros (780 millas) a lo largo del norte, este y sur de Ucrania, se mantiene prácticamente estancada en los últimos meses. En este contexto, el presidente Zelenski anunció la ampliación de sanciones que alcanzan la región de Samara y los puestos que operan sistemas de misiles Iskander en la zona de Bryansk, advirtiendo que “Rusia debe detener su absurda escalada”.
Asimismo, la presidenta de Moldavia, Maia Sandu condenó el ataque ruso y alertó que la guerra está “llegando peligrosamente” a su país, tras la violación de su espacio aéreo por misiles Banderol y drones de ataque. La fuerza aérea ucraniana, por su parte, informó que la noche anterior Moscú había lanzado misiles de crucero Banderol contra la región de Odesa, una zona que colinda con Moldavia, indicando la expansión del conflicto a territorios vecinos.



