El viernes 25 de septiembre la Academia Goncourt comunicó la retirada de ‘C’était ça ou mourir’ de la lista de candidatos al premio. La decisión se justificó con la frase «viene dictada por la voluntad de preservar la integridad del Premio Goncourt y la de la Academia» poniendo en el centro del debate la supuesta utilización de inteligencia artificial y acusaciones de plagio contra el autor Thélyson Orélien de 38 años, canadiense-haitiano.

Orélien había llegado a Francia a finales de agosto para presentar su obra, que narra el periplo de un profesor por doce países, desde República Dominicana hasta Brasil. La novela, publicada en primavera por la editorial Le Boréal de Montreal y posteriormente licenciada a Grasset para el mercado francés, había generado una expectación sin precedentes y se encontraba en la lista de varios premios, entre ellos el Goncourt, el Femina y el Médicis.

Decisión de la Academia y suspensión de la gira

El comunicado de la Academia explicó que la medida era necesaria para garantizar la integridad del concurso y evitar cualquier duda sobre la legitimidad del proceso. En paralelo, Le Boréal anunció la suspensión inmediata de todas las actividades promocionales vinculadas al libro, argumentando que la medida era «para garantizar el bienestar de Thélyson Orélien». La misma editorial admitió que, tras una denuncia pública en la red social X el 21 de septiembre por la cuenta Balance ton Claude resultó imposible confirmar o desmentir las acusaciones en el corto plazo.

En Quebec, el Salon del Libro de l’Estrie también eliminó al autor de su programación el 24 de septiembre, retirándole el título de invitado de honor y la participación en dos actividades previstas. En Francia, la firma librera L’Attrape Mots sustituyó la firma programada en Marsella por una «velada de apoyo», bajo la intervención de la librera Agnès Gateff quien declaró que «no hay ninguna duda de que él pudo haber escrito este libro».

Acusaciones de IA y plagio: la polémica en redes y medios

El origen de la controversia se remonta a la publicación de varios capturas de pantalla por parte de Balance ton Claude que afirmaban haber detectado, mediante un algoritmo, un 100 % de contenido generado por IA en distintas partes del manuscrito. El mismo día, el ensayista Samuel Fitoussi colaborador de Le Figaro reconoció su participación en el proyecto colectivo detrás de la cuenta, argumentando que su intención era «defender la literatura» y alertar de una posible «desaparición de la escritura» provocada por la expansión de la IA.

Fitoussi sostuvo que, aunque se considera «tecno-optimista», teme que la inteligencia artificial, después de milenios de civilización basada en la escritura, pueda erosionar tanto la lectura como la producción textual. Añadió que ni las ideas políticas de Orélien ni la trama del libro eran relevantes para su intervención, subrayando que el autor habría dedicado «cientos de horas» a elaborar un manuscrito que, según él, «habría merecido el Goncourt».

Repercusiones en el sector editorial y respuestas institucionales

El caso marcó la primera gran controversia editorial en Francia vinculada a la IA. El antiguo director general de Hachette, Arnaud Nourry presidente de Les Nouveaux Editeurs pidió al mundo del libro reaccionar con rapidez, sin caer en el pánico ni en la ingenuidad, para evitar una «duda duradera sobre el propio valor de los libros». Por su parte, la editorial Éditions de l’Observatoire anunció el 1 de octubre el lanzamiento de un sello titulado «100 % humano», presentándose como creador de «un libro santuario, fruto de la inteligencia humana».

Mientras tanto, en el pequeño municipio de Manosque en los Alpes de Alta Provenza, cientos de asistentes a una lectura el 8 de septiembre aplaudieron al autor, quien manifestó estar «dispuesto a expresarse cuando todo se haya calmado» y denunció una campaña orientada a silenciar su voz. La polémica sigue abierta, y el futuro de la novela y de la posible candidatura de Orélien al Goncourt permanecen en suspenso.