Desde que el USS Abraham Lincoln (CVN-72) zarpó de San Diego el 21 de noviembre de 2025, la nave ha permanecido en una operación naval prolongada que supera los diez meses, primero en el mar de China Meridional y luego, a partir del 28 de febrero, en Oriente Medio para apoyar la ofensiva contra Irán. En este recorrido de 286 días en alta mar, la tripulación ha enfrentado condiciones que, según declaraciones oficiales, han influido en la salud mental de los marinos.

El 6 de septiembre de 2026, el buque realizó una escala en Laem Chabang, cerca de Pattaya, Tailandia, donde se confirmó que durante el despliegue se han producido ocho intentos de suicidio. A pesar de la gravedad de los hechos, el secretario de la Marina, Hung Cao aseguró que «No ha habido ningún suicidio a bordo durante este despliegue«. La diferencia entre intento y consumación ha sido tema de debate tanto dentro como fuera de la institución.

Detalle de los incidentes y recursos disponibles

Los ocho casos se distribuyen entre la tripulación del propio portaviones y el personal de los aviones y buques acompañantes. Uno de los incidentes más notorios ocurrió a comienzos de agosto, cuando un marinero cayó por la borda y fue rápidamente rescatado y desembarcado. Otro intento se registró en marzo, pero los compañeros del sujeto lograron detenerlo antes de que se lanzara al mar, evitando así una tragedia.

En respuesta a estos sucesos, la Marina ha puesto a disposición cinco capellanes, un psicólogo, un trabajador social y un perro de apoyo emocional. El psicólogo Carlos Gómez, director de Violeta Luz Therapy y reservista del Ejército de EE. UU., explicó que la presencia de estos profesionales busca fortalecer la resiliencia de los marinos y proporcionar una red de apoyo integral en un entorno aislado y de alta presión.

Reacciones institucionales y críticas externas

La senadora demócrata Kirsten Gillibrand solicitó explicaciones al respecto, lo que motivó la carta de respuesta de Hung Cao donde se detallaron los ocho intentos de suicidio y se reiteró la ausencia de fallecimientos. En agosto, antes de que se hicieran públicas las cifras, legisladores y familiares de militares habían alertado sobre problemas de salud mental, escasez de alimentos y condiciones de higiene deficientes. El entonces presidente Donald Trump desestimó estas denuncias, mientras que el secretario de defensa Pete Hegseth calificó la situación como «caricaturizada«.

Aunque la polémica se intensificó, la Marina ha mantenido que los recursos psicológicos a bordo son suficientes y que el número de intentos no supera los índices esperados para una misión de tal magnitud. La combinación de capellanes, profesionales de salud mental y apoyo animal pretende evitar que cualquier intento se convierta en un suicidio consumado.

Impacto y perspectivas a futuro

El despliegue del portaviones Lincoln continúa en Oriente Medio, y la institución militar enfatiza que el bienestar de sus efectivos seguirá siendo una prioridad. Los ocho intentos de suicidio, aunque alarmantes, se presentan como una oportunidad para revaluar los protocolos de salud mental en misiones extensas. Se anticipa que, una vez concluida la operación, se realizará un análisis exhaustivo para determinar posibles mejoras en la estructura de apoyo psicológico a bordo.

Mientras tanto, los marinos siguen bajo la vigilancia de los profesionales citados, y la Marina de EE. UU. mantendrá informadas a las autoridades y al público sobre cualquier novedad relacionada con la salud mental de sus fuerzas armadas durante misiones de larga duración.