El norte de Nepal ha sido escenario de una tragedia natural sin precedentes. Una inundación repentina de enormes proporciones ha dejado al menos 150 muertos y cientos de desaparecidos, según las últimas cifras oficiales. La catástrofe ha afectado principalmente la región fronteriza con el Tíbet, donde los equipos de rescate continúan buscando supervivientes entre los escombros.

Las imágenes captadas por drones, cámaras de seguridad y equipos de rescate muestran la magnitud del desastre. Enormes cantidades de rocas, lodo y agua han arrasado viviendas, vehículos y puentes en cuestión de minutos. El cruce fronterizo de Gyirong, entre Nepal y el Tíbet, ha sido uno de los puntos más afectados por los deslizamientos de tierra.

La velocidad de la destrucción

Uno de los videos más impactantes muestra el río Bhote Koshi desbordándose y arrasando todo a su paso en el distrito de Rasuwa. Las construcciones a lo largo de sus márgenes fueron arrastradas en cuestión de segundos. Otras imágenes aéreas revelan valles completamente cubiertos de agua y lodo, transformando el paisaje en un escenario de caos.

Los equipos de emergencia han utilizado helicópteros y ambulancias para trasladar a los heridos y llevar a cabo las labores de rescate. Sin embargo, los daños en las carreteras y puentes han dificultado el acceso a las zonas más afectadas. En el lado chino de la frontera, una cámara de seguridad captó el momento en que varias personas intentaban escapar justo antes de que un deslave de lodo y agua impactara el paso fronterizo de Gyirong.

Las causas de la tragedia

Las autoridades nepalíes han reportado al menos 95 muertos y cientos de desaparecidos, mientras que del lado del Tíbet se habla de «enormes pérdidas» sin cifras exactas. Entre las hipótesis que se manejan se encuentran un deslizamiento de tierra, el colapso del hielo glaciar y la posible influencia de recientes sismos. Expertos advierten que el calentamiento global ha debilitado el ecosistema del Himalaya, aumentando la vulnerabilidad ante este tipo de fenómenos.

El Centro Alemán de Investigación en Geociencias detectó un terremoto de 4,4 grados aproximadamente siete minutos antes de la riada mortal. Sin embargo, las imágenes satelitales de Planet Labs apuntan a un deslizamiento de nieve y rocas desde un glaciar como el catalizador de la inundación. Las autoridades nepalíes han subrayado la relevancia de los sistemas de alerta temprana en una región que se está calentando rápidamente.

La respuesta internacional

La tragedia ha movilizado a la comunidad internacional. India ha ofrecido asistencia humanitaria y coordinación en las labores de rescate. La Unión Europea, Reino Unido, Australia, Noruega y Suiza han emitido un comunicado conjunto alentando a seguir las indicaciones de las autoridades locales. China ha enviado 600 personas en tareas de rescate, 113 vehículos y perros hacia las zonas más devastadas.

Las autoridades han alertado sobre el riesgo de una segunda inundación debido a que el río Lhende Khola sigue bloqueado en su curso superior. Los valles himaláyicos, conocidos por su belleza y rutas senderistas, carecen de defensas adecuadas ante desastres naturales. Las imágenes muestran el caudal marronáceo arrastrando vehículos y los restos de un puente metálico, enterrando viviendas y cubriendo de lodo a los supervivientes.

La región afectada ya sufrió inundaciones similares en el verano pasado cuando un lago glaciar en el Tíbet se desbordó, matando a nueve personas y dejando 24 desaparecidos. Esta tragedia subraya la urgencia de implementar medidas de prevención y adaptación al cambio climático en una de las regiones más vulnerables del mundo.