El 26 de agosto de 2026, una serie de inundaciones repentinas golpearon con furia la frontera entre Nepal y el Tíbet (China), dejando un saldo trágico de al menos 160 personas fallecidas y cientos de desaparecidos. Las autoridades de ambos países se encuentran en plena operación de rescate, enfrentando condiciones extremadamente difíciles.

El desastre natural, que comenzó con un deslizamiento de tierra en territorio tibetano, provocó un represamiento del río Bhote Koshi, cuya liberación masiva de agua arrasó con todo a su paso. Las comunidades a lo largo del río en el distrito de Rasuwa en Nepal, fueron las más afectadas, con localidades como TimureRasuwagadhi y Syabrubesi sufriendo daños devastadores.

El impacto en Nepal: 157 fallecidos y cientos de desaparecidos

En Nepal, el último reporte de la Policía dado a las 23:05 hora local (17:20 GMT), confirmó la recuperación de 157 cadáveres en las zonas afectadas por la riada. Sin embargo, la identificación de las víctimas aún no ha concluido, según informaron medios locales.

La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) informó que, hasta las 22:00 hora local (16:15 GMT), permanecían sin contacto 384 turistas, entre ellos 291 extranjeros y 93 nepalíes. Además, 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 efectivos de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores de distintos proyectos hidroeléctricos se encuentran desaparecidos.

Las inundaciones dañaron al menos 80 puentes transitables, 40 kilómetros de carreteras y varias infraestructuras hidroeléctricas, lo que ha dificultado el acceso de los equipos de rescate a algunas de las zonas más afectadas. El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal señaló que un terremoto registrado por la mañana habría provocado el deslizamiento de tierra que bloqueó temporalmente el cauce del río en territorio tibetano.

La situación en China: tres muertos y 265 desaparecidos

Al otro lado de la frontera, las autoridades chinas informaron de al menos tres muertos y 265 desaparecidos en el condado tibetano de Gyirong según un primer balance difundido por el medio estatal CCTV. El recuento, actualizado hasta las 20:00 hora local (12:00 GMT), precisó que el número concreto de fallecidos y heridos seguía bajo verificación mientras continuaban las operaciones de búsqueda y rescate.

El presidente chino Xi Jinping ordenó movilizar «todos los medios» para hacer frente al desastre, según informaron medios estatales. Sin embargo, las condiciones climáticas adversas, la inestabilidad de las laderas y los accesos dañados están complicando las labores de rescate en la zona.

La causa del desastre: un deslizamiento de tierra y actividad sísmica

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró a las 02:52 GMT un evento inicialmente clasificado como un terremoto de magnitud 4,4 pero luego lo redefinió como un deslizamiento de tierra de magnitud 5,2. El origen del evento se situó a unos 55 kilómetros al noroeste de Kodari en Nepal.

Expertos indicaron que el colapso de un glaciar provocó la actividad sísmica y las posteriores inundaciones «catastróficas» río abajo en Nepal y la región autónoma china de Tíbet. Este fenómeno, agravado por el calentamiento global ha puesto en evidencia la vulnerabilidad de las comunidades en la región del Himalaya.

El Gobierno nepalí declaró durante tres meses zona de desastre las áreas afectadas y ordenó movilizar helicópteros militares y privados para las operaciones de búsqueda y rescate. Además, se ha proporcionado atención médica gratuita a los heridos y se ha acelerado la restauración de carreteras, electricidad y telecomunicaciones.

La comunidad internacional ha respondido con apoyo humanitario. Estados Unidos anunció 500 mil dólares en ayuda para Nepal, mientras que la Federación Internacional de Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) liberó más de un millón de euros en fondos de emergencia. Otros países, como India y Australia también han desplegado esfuerzos para asistir a los afectados.