En un giro histórico, la administración del presidente Donald trump ha visto una reducción significativa en la representación femenina en puestos clave. Según la Asociación para el Servicio Público (PPS)el porcentaje de mujeres nominadas para cargos que requieren aprobación del Senado es el más bajo desde la administración de George W. Bush (2001-2009).

Esta tendencia se ha acentuado en los últimos meses, con cuatro mujeres abandonando el gabinete en los últimos tres meses. Un análisis del Washington Postbasado en datos del Centro de Mujeres y Política de la Universidad de Rutgersrevela que más mujeres han dejado el gabinete durante este mandato que en cualquier otra administración anterior en este mismo período.

Las salidas más recientes

La primera en salir fue Kristi Noemsecretaria de Seguridad Nacional, quien fue despedida en marzo por su manejo de un operativo contra inmigrantes indocumentados en Minnesota. Le siguió Pam Bondifiscal general, conocida por su gestión controvertida en casos como el de Jeffrey Epstein.

Más tarde, Lori Chávez-DeRemer dejó el Departamento de Trabajo tras una serie de escándalos, incluyendo denuncias sobre el trato a jóvenes empleadas. La salida más reciente fue la de Tulsi Gabbarddirectora de Inteligencia Nacional, quien justificó su dimisión por el diagnóstico de cáncer óseo de su esposo.

Nombramientos y políticas de diversidad

En todos los casos, Trump nombró a hombres para ocupar estos cargos. Markwayne Mullin fue confirmado como nuevo secretario de Seguridad Nacional, mientras que Todd Blanche fue propuesto como fiscal general interino. Keith Sonderling asumió el Departamento de Trabajo, y Aaron Lukas se convirtió en director interino de Inteligencia Nacional.

Esta reducción en la representación femenina parece alinearse con la postura de la administración Trump contra las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI). El presidente ha argumentado que estas políticas dejan a profesionales estadounidenses fuera de trabajos en favor de minorías.

Medidas controvertidas

El 26 de marzo, Trump prohibió a las compañías contratistas del gobierno tener políticas internas para combatir el racismo y el sexismo. Según una orden ejecutiva, estas políticas aumentan los costos para los empleadores, quienes luego los trasladan al gobierno federal.

Además, la administración ha extendido esta postura a la política exterior, rechazando ayuda exterior que promueva la ideología de género y la diversidad. Trump también ha buscado impedir que atletas transgénero participen en deportes femeninos y ha revocado la decisión de permitir un marcador X para indicar el género en los pasaportes.

La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogersdefendió las decisiones de Trump, afirmando que el presidente selecciona a su equipo basado en méritos y calificaciones, no en características inmutables. Sin embargo, esta postura ha generado críticas y preocupaciones sobre la equidad de género en la administración actual.