En un contexto de creciente preocupación por la seguridad en la frontera, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson ha resaltado los resultados concretos de la colaboración entre ambos países. Según Johnson, la frontera ha alcanzado un nivel de seguridad sin precedentes, gracias a los esfuerzos conjuntos en la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de drogas.
La cooperación entre las agencias de seguridad de México y Estados Unidos ha sido clave para lograr estos avances. En los últimos dos años, se han observado reducciones significativas en varios indicadores de violencia y tráfico de drogas, lo que ha llevado a Johnson a calificar la frontera como la más segura en su historia.
Reducción de la violencia y el tráfico de drogas
Uno de los logros más destacados es la reducción del 35 por ciento en las muertes por sobredosis en Estados Unidos, gracias a los decomisos históricos de narcóticos y la desarticulación de miles de laboratorios clandestinos en México. Además, la cifra de homicidios dolosos en México ha disminuido un 48 por ciento alcanzando su nivel más bajo desde 2015.
En algunas entidades, la caída de la violencia letal ha sido superior al 60 por ciento. Estas mejoras son el resultado de operaciones conjuntas como la operación Enjambre que ha permitido la detención de 60 servidores y ex servidores públicos vinculados al crimen organizado, así como la captura de 56 mil personas relacionadas con delitos de alto impacto.
Decomisos y desmantelamiento de laboratorios
Las autoridades mexicanas han logrado destruir más de 2 mil laboratorios clandestinos y decomisar 420 toneladas de diversas drogas. Además, se han incautado 30 mil armas de fuego la mayoría provenientes de Estados Unidos. Estos esfuerzos han contribuido a una reducción del 76 por ciento en el flujo de fentanilo hacia el norte, según datos validados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
La narrativa de la administración Trump
A pesar de estos avances, persisten declaraciones contradictorias por parte de la administración Trump. Mientras el embajador Johnson reconoce los logros en la seguridad fronteriza, el gobierno de Estados Unidos ha emitido declaraciones que caracterizan a México como un Estado fallido y sugieren la necesidad de una intervención militar para frenar el tráfico de estupefacientes.
Estas afirmaciones contrastan con los datos comprobables y las admisiones de Johnson. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ha reconocido que en abril de 2026 se registró la cifra mensual más baja de incautaciones de fentanilo en su frontera sur durante los últimos cuatro años, como consecuencia directa de la contención realizada en México.
Ante esta disparidad, surge la pregunta sobre por qué los funcionarios estadounidenses eligen ignorar la realidad y efectuar declaraciones tan groseras como falsas en torno al panorama delictivo en México. Si el presidente Trump y su equipo están al tanto de los datos reconocidos por sus propias legaciones y dependencias, no se explica que profieran disparates como el de la identidad entre el gobierno mexicano y los cárteles.
La propaganda emitida por el trumpismo contra México parece tener al menos tres propósitos evidentes: ocultar el fracaso de la administración republicana para resolver los problemas más acuciantes de la población, desviar la atención de la permisividad de las autoridades estadounidenses con las estructuras del narcotráfico que operan dentro de su territorio y justificar la agenda injerencista de Washington sobre México y América Latina.


