El 26 de agosto se produjo en la frontera entre Nepal y China un deslizamiento colosal de hielo y rocas que desencadenó una enorme corriente de agua y escombros por el valle del río Bhote Koshi. La catástrofe, que arrasó aldeas enteras, fue la más letal registrada en la zona en los últimos años. En los días posteriores, los medios internacionales reportaron más de 1.400 muertos y 6.150 desaparecidos en el lado nepalí, mientras que en territorio chino se contabilizaron 43 fallecidos y 519 personas sin rastro.
La magnitud del desastre llevó a que científicos de distintas instituciones analizaran la posible relación entre el evento y el cambio climático. El estudio, publicado el 17 de septiembre de 2026 por World Weather Attribution (WWA) concluyó que la riada no fue el producto de un único fenómeno extremo, sino de una combinación de factores climáticos y geológicos intensificados por el calentamiento global.
Causas climáticas y geológicas
Según los investigadores, los meses de julio y agosto de 2026 registraron las temperaturas más altas jamás medidas en la región del Himalaya. Ese calor inusual provocó que los glaciares del Monte Langtang Lirung se adelgazaran rápidamente, liberando agua que se infiltró en la roca madre y debilitó el permafrost, la capa de suelo que permanece congelada todo el año. La pérdida de permafrost desestabilizó la ladera, facilitando el desprendimiento del bloque de hielo y rocas que desencadenó la avalancha.
Además, los intensos nevazones que cayeron a finales de 2025 aumentaron el volumen de nieve acumulada, lo que elevó la cantidad de agua disponible para el deshielo en la primavera y verano de 2026. Los investigadores indicaron que la zona ya mostraba «cambios fundamentales e irreversibles» en su estructura, situación que se agravó por el terremoto de magnitud 7,8 ocurrido en, cuyo foco se sitúa cerca del mismo macizo.
Conclusiones de los expertos
El hidrólogo Walter Immerzeel de la Universidad de Utrecht, explicó que la fragilidad de la ladera estaba vinculada tanto a la actividad sísmica previa como al retroceso glaciar y del permafrost. «Concluimos que esta ladera era geológicamente vulnerable, tal vez en parte debido al terremoto de, y que esta fragilidad se vio amplificada por el retroceso del glaciar y del permafrost», señaló.
Por su parte, la climatóloga Friederike Otto del Imperial College de Londres afirmó que «no hay duda de que el cambio climático es uno de los factores clave del desastre». Mientras, Manjeet Dhakal de Climate Analytics South Asia advirtió que «la catástrofe del río Bhote Koshi es una advertencia contundente de los riesgos crecientes que el rápido calentamiento del Himalaya representa para las poblaciones».
Impactos humanos y respuesta
Los daños materiales en Nepal fueron estimados en 4.780 millones de dólares una cifra que incluye la reconstrucción de infraestructuras, viviendas y redes de suministro. Ante la magnitud de la pérdida, el gobierno nepalí ha solicitado una compensación climática internacional, argumentando que el país, pese a su mínima contribución a la crisis climática global, es una de las regiones más golpeadas por fenómenos extremos.
En China, aunque la cifra de víctimas fue menor, las autoridades también iniciaron labores de búsqueda y rescate para localizar a los 519 desaparecidos. La comunidad científica insiste en que la tragedia del Bhote Koshi debe servir como evidencia de la necesidad de reforzar la resiliencia de las poblaciones de alta montaña, implementando sistemas de alerta temprana y medidas de adaptación que tengan en cuenta la acelerada pérdida de glaciares en el Himalaya.



