El Ayuntamiento de Chapala, a través de su enlace con la comunidad foránea, Ricardo Razo Navarro, emitió un comunicado público dirigido a residentes extranjeros en Chapala, Ajijic y San Antonio Tlayacapan. El oficio enumeró conductas que han generado quejas vecinales y comerciales, llamó al respeto de las reglas de tránsito y de convivencia, y recomendó adquirir nociones básicas de español.
La autoridad municipal planteó que el mensaje surge tras advertencias informales que no resolvieron los incidentes, y optó por una comunicación abierta a modo de recordatorio de convivencia. Sin anunciar sanciones u operativos, el oficio apeló a la reciprocidad y al respeto mutuo en una zona donde la presencia de residentes extranjeros aporta dinamismo económico y cultural, pero también genera tensiones por hábitos cotidianos.
Quejas de tránsito y movilidad
El comunicado subrayó faltas de tránsito consideradas graves, como no respetar semáforos y circular en sentido contrario en calles de un solo sentido. La autoridad detalló que estas infracciones involucran automóviles, bicicletas y vehículos eléctricos recreativos —golf carts, bicicletas eléctricas y patinetes—, lo que aumenta riesgos para peatones y conductores. Se recordó la obligación de portar licencia vigente y acatar señalización, al puntualizar que tales normas son la base del orden urbano y de la seguridad vial en el corredor lacustre.
El oficio hizo énfasis en que las infracciones no se limitan a un tipo de vehículo, sino que abarcan modos de movilidad diversos. La mención expresa a golf carts, e-bikes y patinetes puso el foco en prácticas recreativas que, según reportes vecinales, alteran el tránsito en vialidades con capacidad limitada. La autoridad reiteró que cualquier medio de transporte debe regirse por las mismas reglas, a fin de evitar conflictos con el transporte local y reducir percances en zonas céntricas de Ajijic y Chapala.
Mascotas y uso de espacios públicos
Otra línea de quejas se centró en el manejo de mascotas en espacios públicos y comercios. La misiva describió casos de perros acomodados en sillas dentro de restaurantes o colocados en carritos de supermercados, prácticas que incomodaron a clientes y empleados. También se señaló la omisión en la recolección de excretas en áreas comunes. La recomendación municipal fue solicitar permiso antes de ingresar animales a establecimientos y mantenerlos en el suelo cuando esté permitido, en atención a la higiene y a la convivencia.
El documento planteó que la convivencia en espacios compartidos requiere atender reglas explícitas de cada negocio y criterios básicos de salubridad. En ese sentido, el llamado apuntó a reforzar hábitos como portar bolsas para levantar excretas y respetar áreas restringidas, prácticas que en la carta se presentaron como condiciones mínimas para prevenir conflictos vecinales. La referencia a restaurantes y supermercados reflejó el impacto directo de estas conductas en trabajadores y usuarios del comercio local.
Idioma, integración y comunicación cotidiana
En un apartado específico, Razo Navarro recomendó a la comunidad extranjera aprender nociones de español para facilitar la comunicación diaria. La sugerencia no se planteó como exigencia legal, sino como gesto de integración social y de cortesía con vecinos que no dominan el inglés. El objetivo declarado fue disminuir malentendidos y hacer más fluidas las interacciones en mercados, tiendas y dependencias, bajo la premisa de que una base lingüística común mejora la convivencia.
La carta presentó el aprendizaje básico del idioma como una herramienta de integración en la vida cotidiana, especialmente en gestiones y compras. Según el mensaje, el uso exclusivo del inglés dificulta tareas sencillas y puede escalar en molestias innecesarias. La recomendación, alineada con llamados frecuentes en destinos con alta población extranjera, buscó reducir barreras en el trato con proveedores locales y con personal de atención pública en Chapala y Ajijic.
Sin medidas punitivas y reacciones de residentes
El comunicado evitó tonos punitivos y no incluyó amenazas de sanciones, a pesar de que algunas conductas descritas tienen consecuencias legales. La postura se interpretó como una estrategia municipal de persuasión para corregir hábitos sin tensar la relación con una comunidad que aporta al desarrollo económico. La autoridad sostuvo que trasladar quejas a un formato público y claro era oportuno tras intentos previos de resolución por vías informales que no tuvieron efecto.
Residentes extranjeros consultados por medios locales expresaron respaldo al llamado y admitieron que ciertos comportamientos de compatriotas originaron reclamos. Un vecino de larga estancia describió la publicación como “dolorosa” pero comprensible en un entorno donde la crítica pública suele evitarse; otro señaló que, aunque la mayoría actúa con respeto, la comunidad es evaluada por las conductas de unos pocos. Razo Navarro se puso a disposición para aclarar dudas y recibir comentarios; no hubo respuesta adicional del funcionario a solicitudes de más declaraciones al cierre de la publicación.



