La ciudad autónoma de Ceuta se convirtió en el centro de una crisis migratoria sin precedentes. El 30 de julio de 2026 alrededor de 60,000 migrantes cruzaron la frontera desde Marruecos desbordando los controles fronterizos y generando una crisis humanitaria y diplomática.

El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska llegó a Ceuta para evaluar la situación y asegurar que, aunque la crisis no se da por cerrada la ciudad ha recuperado una razonable normalidad. Sin embargo, el presidente de la ciudad, Juan Vivas negó que la situación haya vuelto a la normalidad, afirmando que aún hay miles de personas que deben ser retornadas.

La crisis humanitaria en Ceuta

Ceuta, con una población de aproximadamente 84,000 habitantes vivió una de las peores crisis migratorias de su historia. La mayoría de los migrantes eran hombres jóvenes y adolescentes que llegaron a nado o saltando las vallas fronterizas. Al menos 67 personas murieron en el intento de llegar al enclave español.

Este 1 de agosto se observaban cafés llenos y mucho tráfico, pero también colas interminables en los supermercados. María José Benítez una ama de casa, comentó que las estanterías están vacías. A su lado, Irene Cuadro ayudante de cocina, aseguró que aún hay bastante barullo y que no hay tranquilidad.

Testimonios y experiencias de los migrantes

Yusef un socorrista de 27 años devuelto desde Ceuta, contó a la AFP en la ciudad marroquí de Castillejos su mala experiencia. Acusó a los habitantes de Ceuta de ser racistas y aseguró que estuvo dos días sin comer ya que cerraron todos los comercios para matarlos de hambre.

El sábado comenzó la instalación de una nueva barrera flotante en el mar junto al espigón de hormigón que delimita la frontera entre Marruecos y Ceuta. Esta barrera busca evitar nuevos cruces irregulares por mar.

Repercusiones diplomáticas y políticas

La llegada masiva de migrantes desencadenó una crisis diplomática entre España y algunos de sus socios europeos, comenzando por Italia. El gobierno italiano acusó al gobierno español de ser demasiado permisivo en materia de inmigración.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez reaccionó pidiendo una reunión urgente de los ministros del Interior de la Unión Europea. En una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen lamentó prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos y denunció una reacción egoísta, polarizante e ilegal.

Horas después, 22 líderes europeos entre ellos la italiana Giorgia Meloni y el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz se sumaron a la petición de una reunión urgente. En una carta abierta, indicaron que no podemos permitir que cruces masivos e incontrolados (…) den la impresión de que es posible entrar ilegalmente en la Unión Europea.

Irlanda, que ostenta la presidencia rotatoria de la UE, declaró que los ministros del Interior se reunirán el martes por videoconferencia. Von der Leyen aplaudió la medida porque el bloque necesita un proceso de análisis pero insistió en que ni una sola persona llegó a España continental ni al resto de la UE durante la oleada migratoria.

Italia anunció el viernes la suspensión con España del tratado de libre circulación de la UE (el acuerdo de Schengen). En la práctica, esto solo implica controles a ciudadanos no europeos que lleguen desde España y no a los españoles que viajen a Italia.

El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez descartó totalmente que España abandone el espacio Schengen. En este contexto, Marlaska dijo que algunos tienen una memoria muy corta y recordó la crisis en 2026 en Lampedusa cuando en apenas dos días miles de migrantes entraron en esta isla mediterránea italiana.