Una joven de 28 años, Daria Shipilova, trabajaba como técnica en el Instituto Antiplaga de Irkutsk, especializado en patógenos de alta peligrosidad. El 25 de septiembre de 2026, mientras manipulaba material biológico vivo, se dice que rompió un tubo de ensayo que contenía Yersinia pestis la bacteria responsable de la peste. Días después presentó un cuadro respiratorio agudo que la obligó a ser ingresada de urgencia en el hospital de Shelekhov, donde fue conectada a un respirador artificial.

Desarrollo del caso y respuesta sanitaria

El empeoramiento rápido de su estado llevó a los médicos a considerar diversas causas, inicialmente sospechando una infección por COVID-19. Ante la falta de claridad, se realizaron pruebas para detectar agentes particularmente peligrosos. Una semana después del accidente, la joven falleció y la causa oficial fue descrita por el Servicio Federal de Supervisión de la Protección de los Derechos del Consumidor y Bienestar Humano (Rospotrebnadzor) como «neumonía de etiología no determinada«. Los análisis ampliados no identificaron microorganismos vinculados a su actividad profesional, descartando por el momento la peste neumónica.

Declaraciones de autoridades

El gobernador regional, Igor Kobzev, informó que la situación estaba bajo «estricto control» y subrayó que los contactos de la fallecida no presentaban síntomas. La directora de Rospotrebnadzor, Anna Popova, visitó el centro hospitalario y participó en una reunión de la comisión sanitaria para coordinar la respuesta. Por su parte, el gobernador de la república vecina de Buriatia, Alexei Tsydenov, comentó inicialmente que la causa había sido la peste, aunque posteriormente matizó su afirmación al calificarla como «posible» sin aportar pruebas concretas.

Medidas de aislamiento y seguimiento de contactos

Ante la incertidumbre, cinco establecimientos de salud de la región fueron puestos en cuarentena preventiva: los hospitales clínicos de Irkutsk número 1, 3 y 10, el Hospital Clínico Infantil Ivanovo-Matreninskaya y otro centro sanitario local. Las restricciones, previstas para durar alrededor de tres semanas, prohibieron visitas y limitaron la movilidad del personal. Aproximadamente 200 personas que estuvieron en contacto cercano con Shipilova fueron identificadas y sometidas a vigilancia médica; 189 de ellas fueron hospitalizadas para observación y continuaron bajo pruebas de laboratorio.

Incluso una planta de aluminio situada en Shelekhov, ciudad donde opera el instituto, adoptó medidas adicionales, obligando al uso de mascarillas y recomendando a los trabajadores que acudan al médico ante cualquier síntoma respiratorio. Hasta la fecha de los últimos comunicados, no se han registrado casos secundarios de infección entre los empleados del instituto ni entre la población general.

El caso ha llamado la atención de organismos internacionales; el Departamento de Estado de Estados Unidos y los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) declararon que siguen monitorizando la situación, aunque la Organización Mundial de la Salud no emitió observaciones oficiales. La combinación de una posible exposición a un agente de alta peligrosidad y la falta de evidencia concluyente mantuvo en vilo a la comunidad médica de Irkutsk durante los primeros días de octubre.