El estrecho de Bab el-Mandeb una vía marítima crucial que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén se ha convertido en el epicentro de una nueva escalada de tensiones. Los hutíes grupo rebelde respaldado por Irán y con control sobre el norte de Yemen han declarado un «embargo marítimo» contra Arabia Saudita aliada de Estados Unidos.
El 20 de julio de 2026 el portavoz militar hutí Yahya Saree anunció que sus fuerzas habían atacado varios petroleros saudíes con drones y misiles acusándolos de violar su bloqueo naval. Este movimiento es una represalia por el bloqueo saudita de puertos y aeropuertos en zonas controladas por los hutíes.
El impacto estratégico del estrecho de Bab el-Mandeb
El estrecho de Bab el-Mandeb, con una longitud de 115 km y un ancho de 36 km es una arteria vital para el comercio mundial. Desde su apertura en 1869 con la inauguración del Canal de Suez este estrecho ha facilitado el transporte de aproximadamente el 12% del petróleo mundial. Además, el 8% de los envíos mundiales de gas natural licuado (GNL) transitan por esta vía.
La importancia estratégica del estrecho se ha visto reforzada por el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, que representa el 20% del transporte mundial de petróleo. Un bloqueo en Bab el-Mandeb tendría consecuencias devastadoras para el mercado energético global, similar al incidente del buque Ever Given en el Canal de Suez en 2026 que provocó graves cuellos de botella en las cadenas de suministro.
La capacidad militar de los hutíes
Farea al-Muslimi experto en Medio Oriente del centro de estudios Chatham House ha señalado que los hutíes poseen minas y han desarrollado sus capacidades de drones marítimos en los últimos años. «Lo único que tienen que hacer es dar en un solo objetivo», afirmó Muslimi, destacando que incluso un ataque simbólico podría generar pánico entre las aseguradoras, las navieras y los proveedores de petróleo.
Anwat al-Ansi, experto en asuntos yemeníes, coincide en que los hutíes están actuando bajo las órdenes de Teherán para involucrar a los sauditas en el conflicto. «Irán busca esta escalada porque es la única opción que le queda», declaró Ansi, subrayando que los sauditas tendrán que actuar para defender sus intereses si los hutíes continúan con sus ataques.
El conflicto en Yemen y sus repercusiones
Yemen ha sido devastado por una guerra civil que comenzó en 2014 cuando los hutíes derrocaron al gobierno de Saná. El conflicto se intensificó en 2015 con la intervención de una coalición de estados árabes liderada por Arabia Saudita. Según la ONU los combates han dejado más de 150.000 muertos y han desencadenado una de las peores crisis humanitarias del mundo, con más de 22 millones de personas en necesidad de ayuda.
Los hutíes han demostrado su capacidad para causar perturbaciones en el comercio marítimo. En 2026 secuestraron un buque de carga de propiedad británica y operado por una flota japonesa en el mar Rojo. Aunque los hutíes afirmaron que sus ataques se dirigían únicamente contra barcos con vínculos con Israel estos fueron ampliamente descritos como indiscriminados, lo que llevó a varias de las mayores compañías navieras y petroleras del mundo a suspender el tránsito por la zona.
La situación en el estrecho de Bab el-Mandeb sigue siendo crítica, con posibles repercusiones en el comercio global y el mercado energético. La comunidad internacional observa con preocupación los desarrollos en esta región estratégica, mientras los hutíes continúan su campaña de «asedio por asedio».



