El jueves 15 de octubre de 2026, la ciudad costera de Adén se vio sacudida por una serie de explosiones que provenían del complejo conocido como Palacio de Al Maashiq. Testigos que habitaban en los alrededores describieron el sonido de fuertes detonaciones seguido de una columna de humo negro que se elevó sobre el edificio, señal inequívoca de que los insurgentes hutíes habían lanzado un ataque con misiles. Según el ministro de Información, Moammar al-Eryani, fueron cinco los proyectiles que alcanzaron el objetivo, provocando al menos cinco fallecimientos y dieciséis personas lesionadas.
Entre los muertos se encontraban dos guardias de seguridad del palacio, mientras que el resto de las víctimas incluían empleados civiles que trabajaban en la sede del Gobierno. El ministro de Salud, Qasem Buhaibeh, confirmó la gravedad de los heridos y la necesidad de atenderlos en hospitales locales, los cuales ya estaban sobrecargados por el conflicto prolongado. El ataque se produjo en el distrito de Maasheeq, zona que alberga la mayor parte de la infraestructura administrativa del Gobierno yemení, desplazado desde la capital, Saná, en 2014.
Detalles del ataque y objetivo declarado
El portavoz militar de los hutíes el general Yahya Saree, emitió un comunicado en el que reivindicó la acción y explicó que el Palacio de Al Maashiq albergaba un centro de operaciones dirigido por oficiales sauditas, además de supuestos depósitos de armamento. En sus palabras, el bombardeo responde a la política del grupo de “atacar los despliegues militares saudíes dondequiera que se encuentren”, calificando cualquier presencia del reino como un objetivo legítimo. La coalición liderada por Arabia Saudita, que apoya al Gobierno reconocido internacionalmente, denunció el ataque como un “acto terrorista” y alertó sobre la posibilidad de más ofensivas contra objetivos estratégicos.
Respuesta del Gobierno y la comunidad internacional
El primer ministro, Shaya al-Zindani, utilizó la red social X para asegurar que el Gobierno continuará cumpliendo con sus deberes nacionales y que “estos ataques no lo intimidarán ni lo disuadirán de seguir adelante con la campaña ‘Amanecer del Yemen’”. El Consejo de Ministros de Yemen también expresó sus condolencias a los familiares de los fallecidos y deseó una pronta recuperación a los heridos, subrayando que la violencia no puede ser utilizada como herramienta política. Además, el Ejecutivo solicitó a la ONU y a la comunidad internacional que adopten una postura firme contra los hutíes y eviten que estos hechos se consideren aislados.
En la misma jornada, la coalición saudí informó de varios ataques contra infraestructura en territorio saudí, incluidos lanzamientos de drones y misiles balísticos dirigidos a áreas como el aeropuerto de Riad y la ciudad santa de Medina, lo que evidencia una escalada del conflicto a nivel regional. Organizaciones humanitarias, como el Programa Mundial de Alimentos y la Cruz Roja, advirtieron sobre el deterioro rápido de la situación humanitaria, especialmente en provincias como Taiz, donde los combates han limitado el acceso a suministros esenciales.
Implicaciones para la guerra en Yemen
El asalto a la sede gubernamental de Adén refuerza la tendencia de los hutíes a ampliar su control sobre la costa del Mar Rojo, mientras que el Ejército yemení, respaldado por el apoyo aéreo saudí, sigue sin lograr revertir los avances insurgentes. La declaración del primer ministro, que enfatiza la continuidad de la campaña ‘Amanecer del Yemen’, indica que el Gobierno y sus aliados no abandonarán sus objetivos de restaurar la autoridad estatal en todo el territorio. Sin embargo, la presión sobre la población civil sigue aumentando, con hospitales y centros de salud saturados y una población desplazada que supera los 800 000 en la zona de Taiz.



