En un mundo marcado por shocks económicos, la economía de Estados Unidos ha demostrado una notable resiliencia. Mientras otras naciones luchan por mantener su crecimiento, EE.UU. ha logrado expandirse a un ritmo anual de aproximadamente 2%según datos recientes.
Este fenómeno ha generado debates entre economistas, quienes buscan entender las razones detrás de esta capacidad de adaptación. Desde la inversión en capital hasta la producción energética, varios factores han contribuido a este éxito.
Inversión y Productividad: Pilares del Crecimiento
Joe Brusuelas, economista en jefe de la consultora RSMdestaca que la inversión de capital en EE.UU. actualmente representa el 13,9% del PIB. Este dato es significativo, ya que contrasta con las expectativas de una disminución debido a los impactos globales.
Brusuelas señala que las políticas comerciales y migratorias implementadas por el gobierno de Trump han sido una prueba de la resiliencia estadounidense. En lugar de conformarse con márgenes reducidos, las corporaciones han optado por invertir más, lo que ha compensado la presión con un aumento en la productividad.
Energía: La Revolución del Esquisto
Los mercados energéticos también ofrecen una explicación clave. La guerra en Medio Oriente ha elevado los precios del petróleo, una situación que históricamente habría sido una amenaza para el crecimiento estadounidense. Sin embargo, la revolución del petróleo de esquisto ha cambiado este panorama.
En las últimas dos décadas, EE.UU. se ha convertido en uno de los mayores productores de petróleo y gas del mundo. Además, las empresas han reducido su dependencia del crudo, lo que ha protegido a la economía de los impactos en el mercado energético. Brusuelas explica que la contribución del petróleo al PIB ha caído a la mitad en los últimos 50 años gracias al desarrollo del fracking y la evolución de los combustibles alternativos.
Cultura del Riesgo: EE.UU. vs. Europa
Rebecca Christie, investigadora del centro de análisis Bruegel en Bruselas, señala que la discrepancia entre EE.UU. y Europa no solo radica en las decisiones de políticas, sino también en las actitudes culturales hacia el riesgo.
Mientras que los estadounidenses están orientados hacia soluciones y cómodos tomando riesgos a corto plazo para obtener ventajas a largo plazo, Europa es más reacia al riesgo. Christie menciona un evento en el que el comisionado para servicios financieros de la UE declaró que la gente en Europa no habla lo suficiente sobre el riesgo de no tomar riesgos.
Esta diferencia se refleja en la estructura de las empresas y los sistemas de jubilación. En Europa, las compañías dependen en gran medida de préstamos bancarios, mientras que en EE.UU., las empresas pueden financiarse a través de inversionistas y el mercado bursátil, lo que les otorga mayor flexibilidad.
Desigualdad: El Reto Subyacente
Christie advierte que la resiliencia a nivel macro puede esconder problemas reales bajo la superficie. EE.UU. es una tierra con una desigualdad muy altalo que significa que aquellos en dificultades enfrentan desafíos significativos en el mercado laboral y en el acceso a vivienda.
Su preocupación más profunda es que la desigualdad pueda llegar a un punto de inflexión, afectando la estabilidad económica. Sin embargo, hasta ahora no hay evidencia clara de esto. De hecho, los empleadores estadounidenses añadieron 172.000 trabajos en mayo, superando las expectativas.
No obstante, los nuevos datos de inflación, que muestran el mayor aumento en los precios en tres años, sugieren que el límite de la resiliencia estadounidense podría estar acercándose. La inflación se situó en el 4,2%.
Aunque la economía estadounidense sigue siendo robusta en comparación con muchas otras economías avanzadas, los altos precios de los combustibles, la inflación persistente y la creciente desigualdad plantean riesgos que podrían erosionar su ventaja actual.



