En un escenario económico complejo, la industria mexicana ha mostrado signos de recuperación en junio, con un crecimiento anual del 0.8 por ciento según datos del Inegi. Este avance, aunque modesto, representa un respiro tras meses de desempeño irregular. Los sectores de construcción y minería han sido los principales motores de este repunte, mientras que las manufacturas continúan enfrentando desafíos significativos.
Sectores clave impulsan la recuperación industrial
El Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) revela que la minería registró el mayor crecimiento, con un 7.0 por ciento seguida por la construcción con un 4.2 por ciento. Estos sectores han logrado hilvanar tres meses consecutivos de variaciones anuales positivas, algo que no ocurría desde principios de 2026. En contraste, las industrias manufactureras retrocedieron un 1.2 por ciento anual, acumulando 12 meses en terreno negativo.
A tasa mensual, la industria avanzó un 0.2 por ciento recuperándose de la caída del 0.7 por ciento reportada en el mes previo. Este comportamiento heterogéneo refleja las distintas dinámicas que están moldeando el panorama industrial en México.
Construcción: un motor de crecimiento con desafíos
La construcción ha sido uno de los sectores más dinámicos, impulsada por una combinación de factores. Janneth Quiroz directora de Análisis Económico de Monex atribuye este avance a la mayor inversión en infraestructura, la continuidad de proyectos en ejecución y el impulso de la inversión privada ligada a la relocalización de cadenas productivas. Además, las obras vinculadas a la organización de partidos del Mundial 2026 han contribuido a este dinamismo.
Sin embargo, Quiroz advierte que este sector muestra alta volatilidad y que «conviene analizarlo con cautela» antes de asumir que el impulso se mantendrá. Aunque parte del dinamismo puede sostenerse, se requiere mayor participación de capital privado para garantizar una recuperación sostenible.
Minería: avances con riesgos
El sector minero también ha experimentado un avance significativo, impulsado por mejoras operativas, una base de comparación favorable y precios internacionales de metales aún atractivos. No obstante, este sector enfrenta riesgos importantes debido a la volatilidad de los precios internacionales, lo que podría afectar su desempeño a futuro.
Manufacturas: un sector en apuros
El comportamiento de las manufacturas ha contrastado notablemente con el de otros sectores. Entre las ramas con mayores retrocesos destacan la fabricación de muebles, colchones y persianas, con un 5.7 por ciento la fabricación de accesorios y aparatos eléctricos, con un 5.4 por ciento y la fabricación de equipo de transporte, con un 3.0 por ciento.
Sergio Luna economista en jefe de Banco Mifel señala que el relevo de sectores exportadores líderes no se ha traducido en mayor producción manufacturera debido a la baja integración local de insumos. Por ejemplo, en el caso de los servidores informáticos, la dependencia de insumos importados ha limitado el crecimiento.
Quiroz coincide en que la debilidad manufacturera responde a un problema más profundo, ligado a un menor dinamismo de la economía estadounidense, incertidumbre comercial y una inversión privada todavía moderada. Aun así, destaca que sectores integrados a las cadenas de valor de América del Norte mantienen mejores perspectivas, calificando el momento como una «recuperación heterogénea» más que generalizada.
Perspectivas y desafíos futuros
Analistas de Actinver estiman que, con estas cifras, la actividad industrial habría avanzado un 1.5 por ciento a tasa trimestral durante el segundo trimestre, su mejor desempeño desde marzo de 2026. La firma espera que la industria mantenga un avance moderado, con la construcción como principal soporte y una recuperación de la inversión pública.
Goldman Sachs destaca que la producción industrial se recuperó durante el segundo trimestre, con un crecimiento trimestral desestacionalizado del 1.5 por ciento tras una contracción del 0.5 por ciento en el primero. No obstante, advierte que el panorama sigue siendo desafiante ante presiones de costos, incertidumbre en política económica y comercio, y debilidad de la confianza empresarial.
Para analistas de Banorte a pesar de la incertidumbre en torno a las revisiones anuales del T-MEC hay vientos a favor para varias industrias. Destacan anuncios de inversión en el corto y mediano plazo para la industria automotriz, minera y aeroespacial, entre otros. Estos factores podrían contribuir a una mayor estabilidad y crecimiento en el sector industrial mexicano.



