En el año 2000, Marcela Prado tomó la decisión de abandonar su puesto como secretaria en el Tribunal de Faltas de Rosario y cruzar la frontera con tan solo US$300 en el bolsillo. Sin un plan de negocios definido ni una idea clara de futuro, su objetivo era simple: probar suerte en los Estados Unidos y descubrir qué podía surgir de esa aventura.

Al aterrizar en Miami, la recién llegada se enfrentó a la cruda realidad de la inmigración. Repartió volantes para un pequeño restaurante italiano, limpió utensilios en un bar de South Beach y trabajó en la cocina de un McDonald’s. Estas experiencias iniciales le permitieron adaptarse rápidamente a una cultura distinta y perder el miedo a volver a empezar una lección que marcaría sus decisiones futuras.

Llegada a Miami y primeros trabajos

Durante los primeros meses, la joven rosarina vivió con pocos recursos, pero mantuvo la convicción de que cada labor, por humilde que fuera, le enseñaría algo valioso. Fue en ese entorno donde identificó una necesidad latente: los argentinos que regresaban a su país requerían servicios de mudanza internacionales. Así, comenzó ofreciendo traslados de pertenencias, lo que le abrió la puerta a un sector mucho más amplio dentro de la logística de frontera.

El contacto directo con clientes que necesitaban transportar muebles, documentos y mercancías le reveló la carencia de soluciones integrales que combinaran transporte marítimo, aéreo y terrestre con servicios de almacenaje y gestión aduanera. La observación de este vacío la motivó a buscar oportunidades más estructuradas.

Creación y crecimiento de AB Group Shipping

En febrero de 2009, con un ahorro de US$4.000 Marcela se incorporó como socia a AB Group Shipping, una compañía con sede en Miami dedicada al transporte internacional. La relación con su socio resultó complicada: una deuda de US$35.000 la obligó a rehacer su plan desde cero, arremangarse y enfrentar una serie de pagos y gestiones operativas.

Superada la adversidad, la empresa se enfocó en ofrecer una gama completa de servicios: transporte marítimo de entre 7.000 y 10.000 TEUs al año (TEU es la unidad estándar para medir contenedores internacionales), alrededor de 500.000 kg de carga aérea, almacenaje, consolidación, carga bonded y mudanzas internacionales. La automatización y digitalización de procesos internos resultó clave para escalar la operación, reduciendo tiempos y mejorando la trazabilidad de los envíos.

Innovación tecnológica en la cadena logística

La incorporación de sistemas de gestión de transporte (TMS) y plataformas de seguimiento en tiempo real permitió a la compañía ofrecer a sus clientes una visibilidad total de sus mercancías. Además, la utilización de inteligencia artificial para predecir picos de demanda y optimizar rutas redujo costos operativos y aumentó la competitividad en un mercado exigente.

La fuerza de las relaciones: networking y compromiso institucional

Marcela reconoce que el éxito de su negocio no se explica solo con números, sino con el capital social construido a lo largo de los años. Participó activamente en cámaras empresariales, congresos y misiones comerciales, lo que le permitió crear una red de contactos sólida. “No es lo mismo tener contactos que construir relaciones”, afirma, resaltando que la confianza y la reciprocidad son pilares fundamentales.

Esta red se tradujo en alianzas estratégicas y nuevos proyectos, algunos surgidos de inmediato y otros después de varios años de gestación. Su visión de que «la reputación vale más que cualquier agenda» la llevó a asumir cargos institucionales: directora de la Argentine American Chamber of Commerce of Florida, miembro de la Federación de Cámaras de Comercio Binacionales (Febicham) y participante activa en la Cámara de Comercio Latina (Camacol).

Retos actuales y mirada hacia Argentina

Miami sigue siendo una plataforma estratégica gracias a su ubicación geográfica y su infraestructura portuaria, pero los costos operativos (alquileres, seguros, salarios) han aumentado notablemente, encareciendo la cadena de suministro. Marcela señala que, más allá de disponer de un buen producto, es imprescindible dominar la venta, distribución y sostenibilidad financiera hasta alcanzar resultados.

Con la experiencia acumulada, la emprendedora dirige ahora la transformación tecnológica de AB Group Shipping, enfocándose en automatización e inteligencia artificial. Su mirada se vuelve también hacia su país natal: «Argentina tiene talento, industria y tecnología; lo que falta a menudo es la estrategia y el conocimiento del mercado internacional». Para ella, volver no implica sólo traer pertenencias, sino también el conjunto de aprendizajes adquiridos en el exterior.