El 24 de junio de 2026, Venezuela fue sacudida por dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Los sismos, separados por solo 39 segundos, dejaron al menos 164 personas fallecidas y más de 970 heridas según la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez.
La falla de Boconó una de las más activas del país, fue identificada como el origen de estos movimientos telúricos. La profundidad de los sismos, de solo 10,0 km aumentó su intensidad y los efectos destructivos.
Testimonios de los afectados
En el sector Palos Grandes en el este de Caracas, Nicole Kolster periodista y colaboradora de BBC Mundo, relató su experiencia: «Es el temblor más fuerte que he sentido en mi vida. Fue tan fuerte que pensé que el edificio me iba a caer encima.»
Otro testimonio conmovedor proviene de Vanessa Silva quien grabó un video durante el sismo gritando: «¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Agarra a mi mamá!»
En AltamiraAnais López contó que bajó corriendo de su apartamento en el octavo piso, sin tiempo ni para ponerse los lentes. «Estamos esperando que alguien diga que es seguro regresar», comentó.
El USGS advirtió que existe una probabilidad superior al 99% de que se produzcan réplicas de magnitud 3 o superior durante la próxima semana, con un rango estimado entre 150 y 860 réplicas.
Ante esta situación, muchas personas optaron por pasar la noche a la intemperie, montando tiendas de campaña en las calles o durmiendo en colchones y colchonetas en jardines y aceras.
El USGS recomendó a la población mantenerse alerta y buscar un sitio seguro si se trata de una réplica de gran intensidad. «La recomendación es no volver a subir al edificio», explicó Maria Elise vecina de Palos Grandes.
Contexto geológico
Venezuela se encuentra en una zona sísmicamente activa donde convergen dos placas tectónicas: la del Caribe y la de Sudamérica. Este doblete sísmico se produjo «como resultado de una falla de deslizamiento horizontal superficial cerca del complejo límite de placas», explicó el USGS.
La ubicación del terremoto, su poca profundidad y el mecanismo de deslizamiento horizontal dextral son consistentes con una ruptura a lo largo del sistema de fallas de Boconó, según el USGS.
La estructura geológica de Venezuela la posiciona como una de las zonas de mayor actividad sísmica del norte sudamericano. Aproximadamente el 80% de la población reside en zonas de alta amenaza sísmica, según la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).


