El presidente Abelardo De La Espriella declaró la emergencia económica y social tras el terremoto de magnitud 7,4 que se registró el 10 de agosto de 2026 y provocó labores de rescate principalmente en Cali y Quibdó.
La emergencia movilizó a autoridades nacionales y equipos locales y dejó un impacto que requiere cooperación internacional y financiamiento; el Banco Mundial anunció un crédito de hasta 200 millones de dólares para atender la reconstrucción. Ultimo aggiornamento: 17 agosto 2026.
Por qué importa la emergencia y el marco de respuesta
El sismo afectó a 593 municipios y tensionó la red hospitalaria en departamentos como Chocó y Valle del Cauca, donde el Hospital San Francisco de Asís en Quibdó atendió a heridos en carpas instaladas en el parqueadero ante la saturación de sus instalaciones. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reportó cifras que permiten dimensionar la respuesta: 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos; además 354 personas habían sido rescatadas en las primeras jornadas. Estas cifras marcaron prioridades operativas para traslado de pacientes, asistencia humanitaria y reparación de infraestructura vital.
Balance humano y operativo: cifras y efectos en vivienda y servicios
Las autoridades registraron 127.557 viviendas averiadas y 26.945 destruidas por completo, y señalaron que la fase de búsqueda de supervivientes en algunos sectores transicionó a recuperación de víctimas mortales tras más de 140 horas de operaciones. En Cali se reportó la extracción de múltiples cuerpos en edificios colapsados, incluido el conjunto residencial Torres del Limonar donde se recuperaron 25 cuerpos y se esperaba extraer otros tres. En total inicialmente se estimó que 260 personas permanecían atrapadas entre los escombros en los primeros partes de rescate.
Operaciones en terreno y servicios de salud
Equipos de bomberos de Cali Bogotá y Jamundí, junto con grupos de rescate de la Armada y la Policía trabajaron en las labores de búsqueda y extracción; llegaron además especialistas internacionales que apoyaron con equipos de extracción. En El Águila el hospital quedó completamente destruido, y en el Hospital Universitario del Valle (HUV) de Cali las nueve UCI se redujeron a tres, con aproximadamente treinta camas disponibles. El Hospital San Francisco de Asís reportó una sobreocupación del 245 por ciento en urgencias y escasez de camas UCI en Quibdó lo que obligó a remitir pacientes a Medellín.
Historias de rescate, solidaridad y respuesta institucional
Entre los relatos de rescate se destacó la acción de Brian Osorio Zuluaga, vecino de Cali quien ingresó a un edificio derrumbado para extraer a una niña y a un bebé. La biomédica Diana Troncoso fue citada como ejemplo de supervivencia y soporte moral entre socorristas. El papa León XIV envió una ayuda inicial de 100.000 euros y el ministro de Asuntos Exteriores de España José Manuel Albares informó que 75 ciudadanos españoles permanecían registrados como desaparecidos en los listados iniciales, cifra que las autoridades continuaron verificando.
La respuesta ciudadana incluyó centros de acopio como la Ciudadela Alberto Galindo en Cali que se convirtió en punto de recepción con más de 1.200 voluntarios. Se movilizaron más de 18.000 toneladas de escombros retiradas en la ciudad y se identificaron daños estructurales en cuatro instituciones hospitalarias, que tuvieron que trasladar servicios a zonas verdes y jardines para continuar la atención.
Impacto en infraestructura educativa y vial
El catastro de daños incluyó 285 centros de salud afectados, 2.838 instituciones educativas y 3.782 centros comunitarios que reportaron daños, además de 407 vías con afectaciones que complicaron la logística de ayuda. Las autoridades locales y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres priorizaron el restablecimiento de servicios básicos y la atención a miles de familias afectadas, mientras que las tareas de censado continúan para afinar las necesidades de reconstrucción.
El Banco Mundial ofreció un crédito de hasta 200 millones de dólares para financiar la emergencia y la reconstrucción, y se anunciaron aportes privados destinados a hospitales y colegios. Las estimaciones iniciales de recursos y plazos para la recuperación urbana fueron calificadas como millonarias y de varios años por autoridades locales del Valle del Cauca.



