La noche del 25 de julio de 2026 Colombia experimentó un nuevo movimiento telúrico. Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC) el sismo ocurrió a las 9:13 p. m. y tuvo una magnitud de 4,2 con una profundidad superficial menor a 30 kilómetros.
El epicentro se localizó a 18 kilómetros de Villanueva, Casanare en las coordenadas 4.73 de latitud y -72.82 de longitud. Municipios cercanos como Monterrey, Casanare (a 19 kilómetros) y Barranca de Upía, Meta (a 24 kilómetros) también se vieron afectados.
Reacciones de los ciudadanos en redes sociales
Tras el reporte oficial, decenas de usuarios compartieron sus experiencias en redes sociales. Los mensajes llegaron desde distintos puntos del país, incluyendo ciudades alejadas del epicentro. Algunos usuarios en Yopal, Casanare reportaron haber sentido el temblor en un piso 7.
En Monterrey, Casanare cerca del epicentro, los comentarios indicaron que el movimiento fue corto pero perceptible. Un usuario describió el evento como un temblonazo fuerte. En Bogotá capital del país, algunos habitantes en edificios altos también percibieron el sismo, mientras que otros no sintieron nada.
Impacto y evaluación del sismo
Hasta el momento, el SGC no ha reportado daños materiales ni personas lesionadas asociadas a este sismo. Sin embargo, la actividad sísmica ha generado preocupación en la región, especialmente tras los recientes terremotos en Venezuela.
El 24 de junio Venezuela sufrió un doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 dejando un saldo trágico de 5.546 fallecidos16.740 heridos y cerca de 17.907 personas sin hogar. Las autoridades venezolanas continúan evaluando los daños y trabajando en la recuperación.
Situación actual en Venezuela
Un mes después de los terremotos, más de 23.000 personas permanecen en refugios temporales. El Colegio de Ingenieros de Venezuela ha inspeccionado más de 8.000 edificaciones en Caracas clasificando más del 70% como habitables y alrededor del 25% con restricciones.
El Banco Mundial estimó que los daños físicos directos ascienden a 19.600 millones de dólares. Las necesidades humanitarias siguen siendo significativas, y las labores de recuperación continúan en todo el país.
Mientras Colombia y la región siguen atentos a la situación, el último sismo en Casanare sirve como recordatorio de la importancia de estar preparados para futuros eventos sísmicos.



