El viernes 9 de octubre de 2026, a las 12:56 hora local (17:56 GMT), Panamá experimentó un terremoto de magnitud 7,7. El movimiento telúrico tuvo su hipocentro a 12,6 km de profundidad, en la zona rural de La Pitaloza, perteneciente a la provincia de Herrera, próxima a la costa del Pacífico. La profundidad, dentro del rango de 0 a 70 km, lo clasifica como un sismo superficial, lo que incrementa su potencial de causar daños en la superficie.

Daños materiales y respuesta inmediata

Tras el temblor, se reportaron daños en viviendas, carreteras y edificios gubernamentales de la zona epicentral y en ciudades cercanas como Penonomé. Los servicios de energía eléctrica y suministro de agua quedaron interrumpidos temporalmente en varios distritos. El presidente José Raúl Mulino visitó áreas afectadas, describiendo la situación como «un desastre grande» y exhortando a mantener la calma. En un video publicado por el Sistema Nacional de Protección Civil de Panamá (Sinaproc) el mandatario pidió evitar alarmas y desorden.

Acciones del gobierno y de las instituciones

Mulino, a través de su cuenta en X, ordenó la movilización de todos los ministerios y entidades del estado para apoyar a los damnificados. La ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, acompañó al presidente en la visita a Penonomé, donde se constató la destrucción de carreteras cercanas al epicentro. El Ministerio de educación suspendió las clases vespertinas y las dos líneas de metro de la Ciudad de Panamá fueron detenidas temporalmente. El Aeropuerto Internacional de Tocumen cerró sus operaciones por algunas horas, aunque reanudó los vuelos posteriormente.

Réplicas y actividad sísmica posterior

El Instituto de Geociencias de Panamá registró más de 80 réplicas después del sismo principal. Entre ellas, una de magnitud 6,6 se originó a las 15:25 en Río Grande, también en la zona sur del país frente al Pacífico. El director del instituto, Néstor Luque, explicó que el movimiento se originó en el Sistema de Fallas Azuero-Soná una zona de fallas activas que acumula tensión y ocasionalmente libera grandes cantidades de energía.

Testimonios de la población

Los residentes describieron la intensidad del temblor como inusual. Sabina Ríos, ubicada en el sexto piso de un antiguo edificio militar en la Ciudad de Panamá, comentó a Reuters que «el sismo se sintió fuerte y duró mucho tiempo, el más largo que he sentido en años». Víctor Pinzón, trabajador de mantenimiento de 48 años, relató haber visto a limpiadores de ventanas de rascacielos temblar como si estuvieran en una hamaca. Ricardo Brown, de 74 años, expresó su temor al ver cómo su vivienda en Las Minas, Herrera, se agrietó.

Alerta de tsunami y contexto regional

Tras el sismo, el Centro de Alerta de Tsunamis de EE. UU. emitió una advertencia provisional para costas de varios países, incluida Panamá, anticipando olas de uno a tres metros. Sin embargo, el director de Sinaproc, Omar Smith, indicó que la probabilidad era baja al tratarse de un epicentro terrestre. Horas después, la alerta fue retirada sin que se registraran olas peligrosas.

El movimiento telúrico también se percibió en la capital costarricense, San José, y en la Ciudad de Panamá, donde la población salió a las calles tras evacuar edificios. A pesar de los daños menores en cuatro oficinas del sector pacífico, el Canal de Panamá mantuvo su operación sin interrupciones. Algunas instalaciones de la Planta de Agua de Monte Esperanza, en la provincia de Colón, mostraron daños leves en sus tanques de elevación.

Este sismo ocurre tres días antes del simulacro nacional de evacuación ante grandes terremotos que Panamá tenía programado. Asimismo, se suma a la serie de temblores devastadores que han sacudido a Colombia y Venezuela durante el mismo año.