El 9 de octubre de 2026 el Parlamento de Rabat volvió a abrir sus puertas tras las elecciones del 23 de septiembre. En el solemne acto inaugural estuvo presente el rey Mohamed VI acompañado por sus hijos, los príncipes Moulay El Hassan y Moulay Rachid. La ceremonia, retransmitida en directo, marcó el inicio de la segunda legislatura del régimen y sirvió de escenario para que el monarca abordara, entre otros temas, la delicada relación con España y la gestión de la crisis migratoria de Ceuta.

El discurso, esperado por la escasa presencia de declaraciones sobre política exterior, fue directo y sin ambigüedades. Mohamed VI afirmó que la relación con España es una elección soberana y que ningún Estado puede ejercer presión, amenaza o chantaje sobre ella. Sin nombrar a medios concretos, el rey recriminó la «instrumentalización» de la situación en Ceuta por parte de «ciertos sectores políticos y mediáticos», señalando que la colaboración bilateral debe basarse en un compromiso voluntario y no en exigencias externas.

La crisis de Ceuta y los límites de la cooperación migratoria

Más de 70.000 personas cruzaron a nado la frontera entre Ceuta y Marruecos a finales de julio, provocando la mayor oleada migratoria registrada en la zona en la última década. De ese total, el Ministerio de Política Territorial español confirmó que 69 menores fueron reagrupados con sus familias en la península y 144 menores se desplazaron a otras comunidades autónomas. El propio Ángel Víctor Torres explicó que, a día de 30 de septiembre, ningún menor había sido devuelto a Marruecos porque «no se puede devolver» bajo la normativa española vigente.

El rey señaló que la cooperación migratoria ha llegado a su límite debido a «disposiciones legales anticuadas y decisiones judiciales alejadas de la realidad». Según Mohamed VI, esas normas dificultan la repatriación de menores y de personas que «usurpan el estatus de refugiados», a la vez que fortalecen a las redes criminales dedicadas al tráfico de personas. En palabras del monarca, el modelo actual se ha demostrado obsoleto por la repetición de crisis como la de julio.

Una nueva hoja de ruta y la visita de los monarcas españoles

Frente a esa situación, Marruecos presentará a sus socios internacionales un documento que contendrá «una visión estratégica clara y práctica» orientada al codesarrollo, la competitividad económica y la estabilidad regional. Mohamed VI describió la propuesta como un «enfoque equilibrado» que ya ha generado «resultados concretos» en la gestión del fenómeno migratorio, pero admitió que se necesita una reorientación para superar los bloqueos legales que persisten.

En paralelo, la agenda diplomática entre ambos países se intensifica. Después de la fiesta nacional del 12 de octubre, Felipe VI y la reina Letizia visitarán, por primera vez, las ciudades autónomas del norte de África, con una parada nocturna prevista en Ceuta. Esa visita será histórica, ya que la última ocasión en la que la Corona española estuvo presente en la zona data de hace 20 años cuando Juan Carlos I y Sofía se alojaron en Málaga, desencadenando una crisis diplomática con Marruecos.

El rey Mohamed VI, asistido por el príncipe heredero Moulay El Hassan y el príncipe Moulay Ahmed, cerró su intervención resaltando la necesidad de colocar a la juventud en el centro de las políticas públicas. Instó al sector privado a impulsar la innovación y a acelerar la regionalización del país, con el objetivo de reducir las desigualdades entre regiones y ofrecer mayores oportunidades de empleo y educación a los jóvenes marroquíes.