El pasado 22 de septiembre de 2026, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum recibió en el Palacio Nacional a la economista italo-estadounidense Mariana Mazzucato. Junto a la investigadora Lara Merling ambas habían elaborado el informe Transformación del Estado para el Plan México un documento de 74 páginas que revisa la arquitectura de ejecución del programa nacional lanzado en enero de 2025. La cita se centró en cómo pasar de una serie de metas aisladas a una estrategia de misiones que obligue a distintas dependencias a trabajar de forma coordinada.

Misiones como motor de la transformación del Estado

Según Mazzucato, «Un plan no es un plan abstracto». Para que el Plan México tenga impacto real, los grandes retos –agua, energía, salud, infraestructura- deben convertirse en misiones específicas, no en simples desafíos. En sus palabras, «Una misión no es un desafío» sino un objetivo concreto que obliga a la colaboración interinstitucional. Propone crear un «comité de misiones» dentro del núcleo del gobierno, capaz de armonizar instrumentos y evitar que cada dependencia opere en silos.

El caso del agua ilustra la lógica: no basta con limpiar ríos; es necesario reformar los procesos productivos que contaminan y consumen el recurso. De la misma manera, la misión de salud debería incluir tanto la ampliación de la cobertura como la modernización de hospitales y la investigación de vacunas. El comité tendría autoridad para definir indicadores medibles y asignar recursos de forma alineada.

Financiación, banca pública y reforma fiscal

El modelo de Mazzucato también revisa la relación entre gobierno y empresas. Propone combinar dos palancas: la banca pública que financiaría a micro y pequeñas empresas, y las compras gubernamentales que generarían la demanda necesaria para su crecimiento. En palabras de la economista, «Si tú das financiamiento a las pequeñas empresas que después no tienen mercado, no van a crecer». La idea es que el Estado no solo transfiera recursos, sino que los utilice para inducir innovación, capacitación y sostenibilidad.

En el ámbito fiscal, Mazzucato destaca que el «espacio fiscal no es muy grande» y señala la ausencia de una reforma tributaria integral. Propone medidas progresivas, entre ellas impuestos al patrimonio y a las herencias, fortalecimiento del predial, cambios en la tributación de ganancias de capital y dividendos, gravámenes temporales a ganancias extraordinarias y un mayor cobro al sector financiero. La reforma no busca sólo recaudar más, sino direccionar la economía por ejemplo, evitando gravar excesivamente el trabajo frente a los materiales para no frenar la transición verde.

Retos productivos y papel de la innovación

Otro punto clave del informe subraya que México exporta significativamente, pero sin que eso se refleje en un aumento proporcional de productividad. La escasa inversión en investigación y desarrollo y un sistema de innovación débil limitan la capacidad de transformar el comercio exterior en desarrollo interno. Además, Mazzucato alerta sobre la desigualdad territorial: la mayor concentración industrial se ubica en el norte, una zona con escasez de agua, mientras regiones con abundancia hídrica están poco industrializadas.

Para revertir esta situación, la propuesta incluye fortalecer la capacidad de los servidores públicos mediante capacitación y espacios de experimentación. La autora advierte que si los funcionarios temen equivocarse, “no van a aprender”. Asimismo, insiste en que la lucha contra la corrupción no debe terminar “atasando las manos” a los instrumentos públicos que necesitan asumir riesgos para innovar.

El mensaje final de la reunión quedó sintetizado por Mazzucato en una frase que la presidenta replicó en sus redes: «con la gente, no solo para la gente». La visión compartida implica que el Plan México conecte misiones, banca pública, compras gubernamentales, política fiscal y capacidades estatales en una única dirección, siempre con participación ciudadana. El desafío ahora es convertir esa hoja de ruta en una arquitectura operativa que haga mover todas las piezas del engranaje estatal al mismo ritmo.