En los últimos días Brasil ha vivido una de sus pruebas institucionales más intensas. La corte constitucional se ha convertido en el centro de una controversia que no solo involucra a sus propios magistrados, sino que también repercute directamente en la contienda presidencial entre Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato de la derecha, Flávio Bolsonaro.

Una sesión extraordinaria del pleno del Supremo Tribunal Federal (STF) fue programada para un martes por la mañana, fuera del horario habitual, con el objetivo de decidir si se abre o no una investigación contra el ministro Alexandre de Moraes. La medida surgió después de que la Policía Federal publicara un informe sobre los mensajes del teléfono del exbanquero Daniel Vorcaro, detenido en marzo por su presunta participación en el mayor fraude financiero del país, que habría involucrado decenas de millones de reales.

El conflicto interno del STF y el caso Master

Las sospechas señalan que Vorcaro habría pagado al bufete de abogados de la esposa de Moraes sumas superiores a lo habitual, con un contrato que el propio magistrado habría modificado. Además, se indica que el exbanquero habría consultado directamente al ministro, lo que genera la impresión de una selectividad en la actuación judicial.

Acusaciones contra Alexandre de Moraes

Moraes, conocido por liderar la condena del expresidente Jair Bolsonaro y de cientos de acusados por delitos contra la democracia, respondió a la iniciativa del relator André Mendonça señalando supuestos errores de su colega y acusando al proceso de sesgo político, justo cuando se acercan las elecciones.

Rol de André Mendonça

André Mendonça, designado para el STF por Bolsonaro bajo la premisa de contar con “reputación intachable” y ser “terriblemente evangélico”, fue quien presentó el documento de la Policía Federal al pleno. Su intervención ha dividido a los trece ministros, con varios alineándose tanto con Moraes como con el presidente Lula, mientras que otros parecen favorecer al candidato liberal Flávio Bolsonaro.

Repercusiones electorales: Lula y Flávio Bolsonaro

En paralelo, la investigación de la Polícia Federal sobre Flávio Bolsonaro reveló sospechas de corrupción, evasión de divisas y lavado de dinero. El senador había solicitado a Vorcaro varios decenas de millones de reales para financiar la película “Dark Horse”, y ahora enfrenta un proceso judicial que podría afectar su candidatura.

Lula, consciente del clima de incertidumbre, anunció el aumento del beneficio del Bolsa Família de R$600 a R$691, una medida que beneficiará a decenas de millones de familias y que, según analistas, busca consolidar el voto en los municipios tradicionalmente afines al PT.

Implicaciones internacionales y tensiones con EE.UU.

El presidente Lula utilizó su discurso en la Asamblea General de la ONU para lanzar una advertencia velada a los Estados Unidos, declarando que Brasil no permitirá que “enemigos de la democracia”, sean internos o externos, socaven la voluntad popular. La observación se produce a menos de dos semanas de la primera vuelta electoral, donde las encuestas muestran un empate técnico entre Lula y Flávio Bolsonaro.

Mientras tanto, el legado de la política exterior de Trump persiste: en impuso aranceles a productos brasileños con el objetivo de favorecer a Jair Bolsonaro, y recientemente Eduardo Bolsonaro ha presionado para que EE.UU. vuelva a sancionar a magistrados del STF. La agencia de inteligencia brasileña ha alertado al Tribunal Electoral sobre posibles presiones estadounidenses, y el propio gobierno ha denegado visas a funcionarios estadounidenses por sospechas de interferencia.