El presidente chino Xi Jinping arribó a Washington para una visita de Estado de tres días, iniciada el miércoles 23 de septiembre en la base aérea Andrews. El programa incluye una ceremonia militar, una reunión privada con el presidente estadounidense Donald Trump y, el jueves 24, una cena en la Casa Blanca donde también participarán la primera dama Melania Trump y la esposa de Xi, Peng Liyuan. El punto central de la agenda es el rápido avance de la inteligencia artificial y la búsqueda de mecanismos que mitiguen riesgos entre ambas superpotencias.

Diálogos bilaterales y propuesta de notificación de incidentes

En la jornada del domingo en Nueva York, el viceprimer ministro chino He Lifeng sostuvo conversaciones con el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent. Según la agencia estatal Xinhua, ambos acordaron mantener el contacto sobre temas de IA, aunque no se dio a conocer si aceptaron la propuesta estadounidense de crear un sistema de notificación de incidentes. Bessent calificó la reunión como «muy exitosa» y reiteró que la transparencia es esencial: «Consideramos que, al igual que con cualquier actividad transfronteriza, es fundamental pasar de la opacidad a una mayor transparencia entre las dos principales potencias mundiales en IA».

Presiones del sector tecnológico y la postura de Washington

El mismo día, los máximos responsables de laboratorios de vanguardia —Dario Amodei de Anthropic, Sam Altman de OpenAI, Elon Musk de xAI y Demis Hassabis de Google DeepMind— manifestaron la necesidad de frenar temporalmente el ritmo de desarrollo para que las salvaguardas alcancen al menos la velocidad de la tecnología. La propuesta escrita de Amodei incluye estándares comunes de seguridad, límites al progreso desenfrenado y la protección de la cadena de suministro de semiconductores frente a filtraciones a Pekín.

El presidente Trump, por su parte, desestimó los temores apocalípticos sobre la IA, señalando que «es un engaño la idea de que la IA se vaya a apoderar del mundo, destruir a la humanidad y causar todo tipo de males». Además, anunció la creación de una «Fuerza de IA» y la designación de un «zar» para supervisar las buenas prácticas, subrayando que EE. UU. mantiene la delantera en cálculo y algoritmos.

Invitados de la cena de Estado y su peso en la disputa tecnológica

La cena de Estado contará con la presencia de los directores ejecutivos de las compañías más influyentes en el ámbito de la IA: Jensen Huang de Nvidia, Sam Altman de OpenAI, Tim Cook de Apple, Jeff Bezos de Amazon, Elon Musk de SpaceX/Tesla y Sundar Pichai de Google. Una fuente anónima describió el evento como «muy codiciado, con plazas muy disputadas». Tanto Trump como Huang se mostraron contrarios a cualquier desaceleración: «Tenemos que movernos tan rápido como sea posible, sin preocuparnos sobre qué están haciendo otros», afirmó Huang en CBS.

Washington sigue restringiendo la exportación de chips de alta gama, en particular los de Nvidia, para limitar el acceso chino a la infraestructura esencial para los modelos más avanzados. Pekín, sin embargo, ha reducido rápidamente la brecha tecnológica y rechaza que la gestión de riesgos sirva para consolidar una ventaja estadounidense.

Los próximos días determinarán si el mecanismo de notificación propuesto alcanzará un acuerdo bilateral y cómo los gigantes tecnológicos influirán en la velocidad de la carrera tecnológica entre EE. UU. y China.