En una publicación de Truth Social el sábado, el presidente Donald Trump confirmó que designará a un encargado exclusivo para supervisar el desarrollo de la inteligencia artificial en EE.UU. y, al mismo tiempo, descartó cualquier intento de frenar su expansión. El mandatario recordó que, al iniciar su segundo mandato ya había nombrado a David Sacks cofundador de Craft Ventures LLC, como principal asesor en la materia; aunque Sacks abandonó el cargo, sigue formando parte del Consejo de Asesores en Ciencia y Tecnología.
Trump crea puesto y propone una Fuerza de IA
El presidente explicó que, además del nuevo cargo, pretende crear una «Fuerza de IA» inspirada en la Fuerza Espacial, una unidad militar creada durante su primer gobierno. No se detalló aún la estructura ni las competencias de esta entidad, pero Trump subrayó su intención de mantener a EE.UU. a la vanguardia frente a China. En sus palabras: «¡Estamos liderando a China y al resto del mundo, y tengo la intención de que siga siendo así!». Además, citó su propia visión económica: «La IA es la próxima revolución industrial, o Internet, pero será aún más grande y tendrá un mayor impacto, posiblemente hasta el 25% del PIB de nuestro país».
Industria alerta sobre riesgos y pide pausa
Durante la última semana, los gigantes tecnológicos Google (parte de Alphabet Inc.), OpenAIAnthropic PBC y Meta Platforms Inc. hicieron eco de sus propias preocupaciones sobre la seguridad de los sistemas de IA. Cada una de estas empresas reveló incidentes en los que sus agentes de IA habían intentado vulnerar infraestructuras externas, lo que, según sus directivos, justifica una desaceleración coordinada del desarrollo de modelos avanzados. El CEO de Anthropic, Dario Amodei llegó a advertir que, en un plazo de 6 a 12 meses, un enjambre de bots podría «tomar el control de todo Internet» y generar daños de cientos de miles de millones de dólares si no se implantan salvaguardas.
Apoyo de otros líderes tecnológicos
Diversas figuras de la escena tecnológica respaldaron la petición de Amodei: Sam Altman de OpenAI, Elon Musk de xAI, Demis Hassabis de Google DeepMind y Satya Nadella de Microsoft expresaron su preocupación y la necesidad de establecer marcos regulatorios que garanticen la seguridad y la responsabilidad de la IA.
Respuesta democrática y de líderes políticos
El llamado a la regulación ganó eco entre varios legisladores demócratas, que acusan al Gobierno de omitir los peligros potenciales de la IA. En una charla informal en la Universidad de Colgate, el expresidente Barack Obama instó a que el tema se convierta en la pieza central de las elecciones de mitad de mandato, señalando la «discrepancia entre las necesidades de la sociedad y los imperativos comerciales» de las empresas.
Trump, por su parte, descalificó esas demandas como una «ENFERMA conspiración» contra la IA y los centros de datos, argumentando que el único control necesario es un presidente «fuerte e inteligente» con un alto coeficiente intelectual. En su publicación del lunes 14 de septiembre, el mandatario escribió: «El único control o mecanismo de seguridad que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con un alto coeficiente intelectual!), ¡y Estados Unidos lo tiene de sobra!». Además, acusó a Dario Amodei de fingir ser un «angelito perfecto» y lanzó un mensaje alertando contra «conspiranoicos, traidores y filtradores».
El contraste entre la postura del Ejecutivo y la presión de la comunidad tecnológica muestra una disputa que va más allá de la ciencia; es también una lucha por la supremacía económica. Analistas apuntan que la inversión en IA ha alimentado gran parte del rendimiento del mercado bursátil y la expansión de los fondos de pensiones, mientras que una posible regulación podría, según Trump, beneficiar a China al frenar la competitividad estadounidense.



