Durante varios años, la discusión sobre tratamientos de reafirmación de género y cirugías de cambio de sexo en menores ha permanecido en la sombra en Colombia. La escasez de datos y el carácter tabú del tema contribuyeron a que la cuestión quedara relegada a los márgenes de la agenda pública. Esta semana, sin embargo, la propuesta conocida como Ley Laura irrumpió en el Congreso de la República, reactivando el debate nacional.
Presentación del proyecto Ley Laura
El senador Andrés Forero junto a los representantes a la Cámara Carol BordaDavid Gerardo Cote y Luis Miguel López presentó formalmente el proyecto de ley bajo el nombre de Ley Laura. El texto persigue prohibir que menores de 18 años accedan a intervenciones médicas destinadas a modificar características sexuales con el objetivo de alinear el cuerpo a una identidad de género distinta a la asignada al nacer.
El nombre de la normativa hace referencia a una joven que, cuando era adolescente, inició un tratamiento de este tipo y, al alcanzar la mayoría de edad, manifestó arrepentimiento. En su relato, Laura explicó que habría sido más adecuado atender primero el trauma del abuso sexual que sufrió, pues aquello desencadenó su ansiedad, depresión y miedo a ser mujer. Según su testimonio, el proceso médico al que fue sometida resultó ser “negligente, doloroso e innecesario”.
Posturas enfrentadas en el Congreso
El proyecto ha generado una disputa clara entre dos corrientes parlamentarias. Por un lado, los autores del proyecto sostienen que no existe evidencia científica suficiente para asegurar que no haya efectos adversos a largo plazo en los menores sometidos a estos procedimientos. Forero afirmó que, aunque el proyecto no descarta la atención a jóvenes que experimenten disforia de género, los tratamientos deben abordarse primordialmente desde un enfoque psicológico y psicosocial tal como ocurre en el Reino Unido.
Del otro lado, el representante de la Alianza Verde Mauricio Toro defensor de los derechos LGBTIQ, rechazó la narrativa prohibicionista. Toro señaló que la supuesta “indiscriminación” presentada en el documental Colombia: fábrica de niños trans no refleja la realidad, pues el Ministerio de Salud ha certificado que es completamente falso que en Colombia estén permitidas las cirugías de cambio de sexo en menores de edad. Para él, la iniciativa legislativa alimenta la desinformación y abre la puerta a discursos homofóbicos y transfóbicos que vulnerarían los derechos de la niñez.
Ambas posiciones se sostienen en argumentos que van más allá del ámbito médico: Forero invoca la necesidad de proteger a los menores de posibles daños, mientras que Toro destaca la importancia de garantizar el acceso a una atención adecuada y libre de estigmas. El debate, que se perfila como uno de los más candentes en el Congreso, también ha puesto de relieve la escasez de datos longitudinales sobre los efectos de los tratamientos de afirmación de género.
Si la Ley Laura avanza, podría establecer una prohibición legal que limitaría significativamente el acceso a intervenciones médicas para menores, requiriendo que cualquier acompañamiento se realice bajo la órbita de la salud mental. Por el contrario, la oposición liderada por Toro promete defender en la cámara la garantía de derechos y la no discriminación de la comunidad LGBTIQ. El resultado dependerá de las votaciones que se avecinan y del peso que cada bancada le otorgue a la evidencia científica frente a la defensa de los derechos humanos.
Mientras tanto, el caso de Laura sigue siendo un símbolo de la complejidad del tema: refleja cómo el trauma infantil puede entrelazarse con la identidad de género y cómo la falta de una respuesta integral puede derivar en decisiones médicas controvertidas. La discusión en el Congreso, por tanto, no solo trata de una posible prohibición, sino también de la necesidad de estructurar un modelo de atención que priorice la salud mental, la información basada en evidencia y el respeto a la diversidad.



