El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el 16 de septiembre de 2026 la continuidad de la medida que prohíbe la expedicón de visas a Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina y a funcionarios de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). La decisión se produce justo cuando la Asamblea General de la ONU se reunirá en Nueva York, dificultando la participación presencial del líder palestino en el foro internacional.

Motivaciones oficiales de la medida

Según el comunicado emitido por la entidad estadounidense, la razón principal es la «falta de reformas» que la OLP y la Autoridad Palestina habían prometido al iniciar negociaciones con Washington. Además, se acusa a ambas instituciones de mantener «actividades que socavan la paz«, entre ellas la supuesta glorificación del terrorismo y el pago de estipendios a grupos armados. La declaración también invoca el interés nacional de EE.UU. para «imponer consecuencias y exigir responsabilidades».

Acusaciones concretas y marco jurídico

Washington sostiene que la OLP y la Autoridad Palestina continúan «pagar asignaciones a terroristas» y difundir en sus escritos y materiales educativos mensajes que exaltan actos violentos. Asimismo, se les critica por intentar «internacionalizar el conflicto israelí-palestino» mediante recursos ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en lugar de participar en negociaciones bilaterales. La administración de Marco Rubio precisó que la excepción prevista para el personal de la Misión de Observación de la OLP ante la ONU sigue vigente, permitiendo una presencia limitada pero sin otorgar derechos plenarios.

Antecedentes y contexto internacional

La prohibición no es una novedad. El año anterior, bajo la presidencia de Donald Trump, EE.UU. también negó la visa a Abbas, obligándolo a dirigirse a la Asamblea General mediante una videoconferencia. En contraste, la mayoría de los países miembros, incluidos Francia y Arabia Saudita, reconocieron en la ONU la existencia de un Estado palestino, una decisión respaldada por 142 Estados miembros al cierre de la conferencia sobre la solución de dos Estados. Desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de, la violencia en la Franja de Gaza se ha intensificado, incrementando la presión sobre cualquier iniciativa diplomática.

Implicaciones para la representación palestina

La práctica de negar la visa a Abbas impide que el presidente de la Autoridad Palestina participe físicamente en la Asamblea General, limitando la capacidad de la representación palestina para ejercer presión directa sobre la comunidad internacional. Sólo el personal de observación gozará de la exención, lo que reduce la visibilidad de la posición oficial palestina y dificulta la articulación de sus demandas en un momento crítico para el proceso de paz. La medida también envía un mensaje claro de que, a ojos de Washington, la falta de cumplimiento de los compromisos acordados tiene consecuencias concretas en el ámbito diplomático.