El conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas ha cobrado nuevo impulso con la publicación de una guía británica que promueve inversiones en la región, incluyendo la explotación de hidrocarburos. Este martes, la Cancillería Argentina expresó su más enérgico rechazo a este documento, calificando las actividades económicas en el archipiélago como ilegítimas.
La tensión se ha incrementado en las últimas semanas debido al proyecto petrolero Sea Lion desarrollado por las empresas Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum en aguas cercanas a las islas. Argentina sostiene que las licencias otorgadas para estas operaciones son ilegítimas y ha desplegado una estrategia de presión sobre las compañías involucradas.
Medidas argentinas frente a la explotación petrolera
El gobierno argentino ha anunciado que profundizará las acciones destinadas a impedir que empresas e inversores participen en actividades que considera contrarias a sus derechos sobre los recursos naturales de la región. Hasta ahora, se han enviado cerca de 180 notas de advertencia y asunción de riesgos a personas y empresas ubicadas en 30 países.
Además, se han iniciado 60 procedimientos administrativos y el canciller Pablo Quirno ha presentado tres denuncias penales que alcanzan a diez compañías y sus respectivos directivos. La Cancillería también ha citado a los embajadores de Reino Unido e Israel para entregarles notas de protesta por el avance del proyecto Sea Lion.
La guía británica y su impacto
El documento publicado por el gobierno británico, denominado Doing business with the Falkland Islands está dirigido a compañías y particulares que desarrollen actividades económicas en las islas. La guía incluye expresamente el desarrollo de hidrocarburos entre las actividades que pueden ser impulsadas por los habitantes de las islas.
El gobierno británico sostiene que corresponde al gobierno de las islas regular la actividad económica dentro del territorio y que las decisiones relativas al desarrollo de los recursos naturales corresponden a las autoridades isleñas y a las empresas involucradas. Además, la guía establece que la legislación interna argentina no tiene aplicación dentro de las islas ni sobre las compañías o particulares que desarrollen actividades comerciales allí.
Proyecciones de la industria petrolera
Un escenario elaborado por Rystad Energy proyecta la incorporación progresiva de proyectos como Sea Lion, Darwin y desarrollos asociados a Casper hasta 2040. Según la proyección, la actividad podría superar los US$2.000 millones anuales de ingresos durante parte de la próxima década.
El proyecto Sea Lion, ubicado aproximadamente 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, es operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. La compañía informa oficialmente que la Decisión Final de Inversión ya fue adoptada y que el primer petróleo está previsto para marzo de.
Además de Sea Lion, otros descubrimientos en la Cuenca Malvinas Norte, como Casper, Casper South, Beverley, Liz, Zebedee e Isobel Deep, podrían incorporarse en fases posteriores del desarrollo. Darwin, otro proyecto significativo, está ubicado en la Cuenca Malvinas Sur y podría producirse mediante un FPSO.
Argentina ha trasladado la disputa hacia las empresas y los proveedores, poniendo en marcha procedimientos sobre 45 personas físicas y jurídicas para determinar eventuales infracciones a la legislación argentina. Empresas como SLB, Baker Hughes y Halliburton han aclarado que no participarán en proyectos petroleros en las Islas Malvinas.
Mientras tanto, Navitas y Rockhopper continúan avanzando con Sea Lion bajo licencias otorgadas por las autoridades británicas de las islas, manteniendo su objetivo de alcanzar el primer petróleo en.



