En un movimiento que ha generado ondas de choque en la comunidad internacional, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega anunció que su país no celebrará nuevas elecciones. Esta declaración ha desencadenado una serie de condenas, destacando la de la Internacional Socialista (IS) y el gobierno de Australia que han expresado su profunda preocupación por el deterioro de la democracia en Nicaragua.
La IS una organización que agrupa a partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas de todo el mundo, emitió un comunicado este miércoles criticando los recientes cambios constitucionales en Nicaragua. La organización subrayó que estas modificaciones restringen el pluralismo político y los derechos democráticos en el país.
La postura de la Internacional Socialista
En su comunicado, la IS instó a las autoridades nicaragüenses a respetar las libertades fundamentales y a liberar a todas las personas detenidas por motivos políticos. La organización también enfatizó la importancia de garantizar el pleno ejercicio de los derechos y libertades de los partidos políticos, las organizaciones de la sociedad civil, los medios de comunicación independientes y los defensores de los derechos humanos.
La IS subrayó que un diálogo pacífico e inclusivo junto con un proceso electoral transparente es esencial para abordar la situación actual en Nicaragua. La organización reiteró su solidaridad con el pueblo nicaragüense y su apoyo a una solución democrática y pacífica basada en el respeto de los derechos humanos y el Estado de derecho.
La condena de Australia
El gobierno de Australia a través del Departamento de Relaciones Exteriores y Comercio expresó su profunda preocupación por la declaración de Ortega. En un comunicado emitido el 29 de julio, el gobierno australiano enfatizó que el pueblo nicaragüense tiene el derecho inalienable de elegir a sus gobernantes en libertad.
«Al Gobierno de Australia le preocupa profundamente la declaración del presidente Ortega de que Nicaragua ya no celebrará elecciones, lo que representa una escalada en el continuo desmantelamiento de los principios e instituciones democráticas en Nicaragua. Se debe permitir que el pueblo nicaragüense elija a su gobierno de manera libre y justa», señaló el comunicado oficial.
Australia también expresó su preocupación por el continuo deterioro de los derechos humanos en Nicaragua. El gobierno australiano exigió al gobierno nicaragüense que cumpla con sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, restaure las garantías democráticas y cree las condiciones para una participación política significativa, la disidencia pacífica y el respeto de las libertades fundamentales.
El rechazo global
La postura de Australia se suma a la ola de pronunciamientos emitidos por la Internacional Socialista y otros foros regionales como el Grupo de Puebla. Estos organismos han repudiado la intención declarada de Ortega de no celebrar más votaciones y blindar su permanencia en el poder mediante reformas constitucionales.
Con este nuevo pronunciamiento desde Oceanía, queda en evidencia que el rechazo a la deriva autoritaria de los Ortega-Murillo no es un asunto exclusivo de las potencias continentales o de la región interamericana, sino una condena unánime de las democracias a nivel global que desconocen la legitimidad del régimen de Managua.



