Imagina que lo que hoy te perturba no proviene de un evento traumático evidente, sino de situaciones sutiles que han dejado una marca profunda en tu subjetividad. Rafa Guerrero, reconocido psicoterapeuta español especializado en trauma, apego y adicciones tecnológicas, explora esta idea en su próxima conferencia en buenos aires.
Guerrero, autor de Adictos a las pantallas argumenta que es crucial partir de los síntomas actuales para rastrear las experiencias pasadas que nos han marcado. En una entrevista exclusiva, compartió sus perspectivas sobre cómo los traumas invisibles moldean nuestra vida.
El 90% de los traumas son invisibles
Cuando pensamos en traumas, solemos imaginar eventos dramáticos como accidentes o violaciones. Sin embargo, Guerrero señala que estos casos representan solo el 10% de los traumas. El restante 90% corresponde a lo que se conoce como trauma complejo o trauma del desarrollo.
Estos traumas surgen de interacciones cotidianas con los adultos, como chantajes, mentiras, humillaciones o castigos frecuentes. Guerrero enfatiza que estas situaciones, aunque normalizadas, son potencialmente traumáticas. Un niño que es castigado habitualmente puede desarrollar un trauma explica.
La ley del silencio y su impacto
Guerrero introduce el concepto de la ley del silencio que se refiere a la tendencia de los adultos a ignorar o minimizar los eventos traumáticos vividos por los niños. No es lo que le sucede al niño, sino cómo los adultos manejan la situación, lo que convierte un evento en traumático afirma.
Por ejemplo, un niño que es asustado por un perro puede desarrollar un trauma si su madre ignora el incidente. En cambio, un evento más grave, como un abuso sexual, puede no ser traumático si el entorno lo aborda de manera abierta y honesta. Guerrero subraya la importancia de permitir que los niños expresen y procesen sus emociones.
El cuerpo lleva la cuenta
Guerrero destaca que, aunque no recordemos conscientemente los eventos traumáticos de nuestra infancia, nuestro cuerpo los guarda. El cuerpo lleva la cuenta como dice Bessel van der Kolk. Esto incluye experiencias desde el embarazo y el parto hasta las interacciones en los primeros años de vida.
Los síntomas que experimentamos en la edad adulta, como ansiedad, depresión o insomnio, a menudo están vinculados a estos traumas invisibles. Guerrero critica el enfoque médico actual que se centra en los síntomas en lugar de explorar su origen. La pregunta no debería ser ‘¿cuál es su motivo de consulta?’, sino ‘¿qué te pasó?’ argumenta.
Guerrero concluye que sanar el trauma requiere comprender nuestra historia y las interacciones con nuestros padres y cuidadores. Su conferencia Las heridas invisibles: lo que no ves también dirige tu vida se llevará a cabo el 7 de octubre en el Palacio San Miguel.



