La inflación en Argentina sigue siendo un problema para las familias, generando una nueva pobreza y condicionando el consumo. Según los últimos indicadores relevados por el Centro de Almaceneros de Córdoba, la inflación mensual en agosto de 2026 fue del 1,8%, por debajo del 2,1% registrado en julio, pero con una inflación interanual que aún alcanza el 33,3%.

Esta moderación de los precios no ha sido suficiente para recomponer la economía de los hogares, que siguen condicionados por la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento familiar y la necesidad de financiar incluso las compras más básicas.

El consumo condicionado por la inflación

El dato más contundente es que el 88,7% de los hogares debió financiar la compra de alimentos durante el último mes. Del total, el 39% recurrió al fiado en comercios de proximidad y el 37% utilizó tarjetas de crédito. Germán Romero, presidente del Centro de Almaceneros, advierte que esto refleja una transformación profunda de la situación social y económica de las familias.

Según Romero, estamos observando una nueva pobreza, integrada en muchos casos por sectores de clase media que no aparecen dentro de los sistemas tradicionales de asistencia, pero que tienen enormes dificultades para sostener su nivel de vida.

La inflación baja, pero el bolsillo no se recupera

Durante agosto, el índice de precios relevado por la entidad registró una variación del 1,8%, mientras que la inflación acumulada durante los primeros ocho meses de 2026 alcanzó el 21,4%. Sin embargo, Romero sostiene que el principal problema ya no puede analizarse únicamente desde la evolución mensual de la inflación.

La desaceleración de los precios es importante, pero no significa automáticamente que las familias hayan recuperado capacidad de compra. Los ingresos siguen corriendo detrás de las necesidades reales de los hogares.

Según el relevamiento, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó durante agosto $2.347.195 para cubrir la Canasta Básica Total y no ser considerada pobre. Ese monto, además, no contempla gastos como alquileres o cuotas de créditos hipotecarios.

El endeudamiento gana lugar en la economía familiar

El endeudamiento se consolidó como otro de los principales condicionantes del consumo. Según el informe, el 44% de las familias destina más del 50% de sus ingresos al pago de deudas. En paralelo, el crédito formal comenzó a mostrar límites. Las tarjetas de crédito, que durante los últimos años funcionaron como una herramienta para sostener el consumo cotidiano, perdieron capacidad como consecuencia del agotamiento de los límites disponibles.

Actualmente, las tarjetas representan el 31% del total de las deudas familiares. Ante esa restricción, una parte importante de los consumidores volvió a recurrir al fiado en los comercios de barrio. Pero ese sistema, históricamente utilizado como una red informal de financiamiento entre comerciantes y clientes, también comenzó a mostrar señales de saturación.

La morosidad vinculada al fiado se ubica actualmente entre el 28% y el 29%, mientras que la incobrabilidad alcanza el 18,5%. La situación genera una presión adicional sobre los pequeños comercios, que deben sostener ventas financiadas al mismo tiempo que enfrentan dificultades para recuperar el dinero.

El dato del 88,7% de los hogares que financió alimentos durante agosto es uno de los principales indicadores de la pérdida de capacidad de compra. La alimentación, tradicionalmente considerada uno de los últimos gastos que las familias recortan, comenzó a depender cada vez más del endeudamiento.