En el informe World Economic Outlook de octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo a 0,6% la tasa de crecimiento que espera para la economía chilena en 2026. La revisión parte de la estimación del 1,8% anunciada en julio, cuando se cerró la consulta del Artículo IV, y se acerca al último pronóstico de la Hacienda que había señalado 0,7%.
El organismo mantiene sin cambios la proyección de 2,6% para 2027, idéntica a la planteada en el Artículo IV, luego de registrar una expansión del 2,5% en 2025. En el contexto regional, la cifra chilena se queda muy por debajo del 2,3% que el FMI estima para América Latina y el Caribe, y solo Bolivia muestra una expectativa más baja, con una contracción del 3%.
Perspectiva macroeconómica de Chile para 2026-2027
Además del debilitado crecimiento, el FMI prevé una degradación del mercado laboral. La tasa de desempleo subiría del 8,5% registrado en 2025 a 9,5% en 2026, y alcanzaría 9,6% en 2027. En el plano de precios, la inflación media se estimó en 3,7% para este año y retrocedería ligeramente a 3,5% el próximo, después de haber quedado en 4,2% en 2025.
El déficit de cuenta corriente, por su parte, se estrecharía a 0,3% del PIB en 2026, frente al 1,2% de 2025, pero volvería a ampliarse a 1,5% en 2027. Estas variantes reflejan la presión combinada de una demanda interna más débil y una balanza comercial sensible a los precios de los commodities.
Comparación regional y factores estructurales
El FMI señala que «la implicancia macroeconómica del shock energético refleja el balance entre las ganancias para los exportadores de materias primas y las pérdidas para los importadores de energía». En América Latina, el crecimiento proyectado para 2026 incluye 3 % para Perú, 2,2 % para Brasil y Colombia, 2,1 % para Argentina y 1,5 % para México. Brasil experimentará una ligera moderación a 1,9 % en 2027, atribuida a políticas monetarias restrictivas, reducción del apoyo fiscal e incertidumbre global. México, en cambio, se espera que acelere a 1,8 % impulsado por exportaciones vinculadas a cadenas de valor de la inteligencia artificial (IA).
En un ejercicio de simulación, el FMI muestra que un incremento del 40 % en las exportaciones tecnológicas de Corea y Taiwán repercutiría en Chile como un país exportador de materias primas, generando efectos de derrame a través de sus cadenas de suministro.
Escenario global y riesgos estructurales
A nivel mundial, el FMI proyecta una desaceleración del crecimiento del 3,5 % en 2025 al 3,1 % en 2026, para luego repuntar a 3,4 % en 2027. El informe destaca que «la economía global no simplemente se está desacelerando o acelerando; más bien, el crecimiento se está redistribuyendo entre países», según la exposición al shock de oferta provocado por la guerra y la demanda vinculada a la IA.
Dos fuerzas están remodelando el panorama: la geopolítica, representada por la guerra en el Medio Oriente y la revolución tecnológica de la IA. El FMI asume que la reapertura del Estrecho de Ormuz comenzará en marzo de 2027 alcanzando condiciones previas al conflicto alrededor de octubre de 2027. Con base en los mercados de futuros, el precio medio del petróleo se sitúa en US$ 95,74 por barril en 2026, y descendiendo a US$ 87,39 en 2027.
La inflación mundial, impulsada por la energía y los alimentos, subirá del 4,1 % en 2025 al 4,7 % en 2026, para volver a 4,1 % en 2027. Los riesgos que acompañan estas perspectivas incluyen la prolongación o escalada de conflictos, revisiones de expectativas sobre la IA, episodios de estrés financiero y nuevas tensiones comerciales. En el mediano plazo, el FMI prevé un crecimiento medio anual de 3,2 % entre 2028 y 2031, por debajo del 3,7 % registrado entre 2000 y 2019.



