En la madrugada del lunes 12 de octubre, la capital india se despertó bajo una densa red de barricadas metálicas y con la mayoría de sus estaciones de metro cerradas. El despliegue de miles de efectivos policiales se mantuvo por tercer día consecutivo, una medida que, según los críticos, busca contener una manifestación convocada por el líder del Partido del Congreso, Rahul Gandhi contra el Comisionado Jefe de Elecciones, Gyanesh Kumar.
Una respuesta policial que supera los límites habituales
Los cuerpos de seguridad instalaron alrededor de seis cientos de barreras amarillas de alta resistencia en los accesos principales al centro de Delhi. Además, se bloquearon seis estaciones clave del metro, lo que paralizó el desplazamiento de cientos de miles de viajeros. Según testigos, los agentes utilizaban tácticas de detención masiva: manifestantes y periodistas fueron obligados a subir a autobuses proporcionados por la policía y, en algunos casos, a ser llevados directamente a comisarías sin recibir una explicación clara.
Varias organizaciones de defensa de la prensa, entre ellas Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunciaron la captura de al menos dieciséis reporteros, calificándola de “inaceptable”. El parlamentario John Brittas del Partido Comunista de la India (Marxista), relató haber sido “maltratado, arrastrado y agredido” por la policía durante los acontecimientos del domingo.
El reclamo central: la supuesta manipulación del censo electoral
El detonante de la convocatoria se sitúa en la denominada “revisión intensiva especial” (SIR) del censo electoral nacional. La Comisión Electoral de la India informó haber eliminado más de 133 millones de nombres, entre ellos 28 millones de fallecidos, 63 millones de mudanzas y 30 millones de personas cuya ubicación resultó desconocida. Los opositores argumentan que este proceso ha afectado desproporcionadamente a votantes musulmanes y a otras minorías, lo que, en su visión, favorecería al Partido Bharatiya Janata (BJP) y al primer ministro Narendra Modi.
El joven movimiento Cockroach Janta Party (CJP) que cuenta con millones de seguidores en redes sociales, ha sido protagonista de la protesta. Tres de sus dirigentes fueron detenidos el sábado al descender del avión en el aeropuerto de Nueva Delhi; posteriormente fueron puestos en libertad bajo la condición de no alterar el orden público durante un año.
Reacciones de la oposición y la comunidad internacional
Desde el escenario de Jantar Mantar Gandhi instó a sus seguidores a marchar hacia la Corte Suprema para exigir la dimisión de Kumar y el cese de lo que describen como “robo de votos”. En redes sociales, el líder del Congreso aseguró: “Estos cobardes no pueden hacernos absolutamente nada”. Sin embargo, el magistrado presidente Surya Kant rechazó una solicitud de reunión por correo electrónico, indicando que el caso debía seguir los cauces judiciales que ya están en marcha.
En Ginebra, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos exigió la liberación “inmediata” y “sin condiciones” de todas las personas detenidas arbitrariamente en Nueva Delhi. Por su parte, el partido del Congreso prometió una nueva convocatoria masiva el 12 de octubre, mientras que el CJP manifestó su intención de organizar otra concentración pacífica si la autoridad no fija una fecha dentro de 24 horas.
En conjunto, la polémica revela una profunda tensión entre el aparato del Estado y los sectores que cuestionan la integridad del proceso electoral. Mientras la capital se mantiene bajo una especie de toque de queda policial, la oposición continúa señalando que la respuesta del gobierno constituye “un ataque a las libertades democráticas y al Estado de derecho”, una frase pronunciada por el parlamentario británico John Brittas y repetida por varios líderes del movimiento juvenil.



