En medio de una fuerte escalada de precios del diesel el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló este viernes un convenio energético con el presidente ruso, Vladimir Putin. El acuerdo contempla la entrega inicial de 300 mil toneladas de diésel ruso al mercado estadounidense antes del día de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, seguido de 1,5 millones de toneladas posteriores, con la intención de alcanzar una capacidad de 3 millones de toneladas mensuales en el corto plazo.
El objetivo declarado por Trump es reducir el precio del combustible, que había pasado de un promedio de 3,72 dólares por galón antes del conflicto con Irán a 6,29 dólares en septiembre, lo que representa un aumento del 69 %. El presidente subrayó que la medida beneficia especialmente a agricultores, ganaderos y camioneros, sectores que dependen críticamente del combustible para sus operaciones diarias.
Contexto de la crisis del diesel
Los precios del diesel han sido impulsados por varios factores, entre ellos la guerra en Irán y las interrupciones en el estrecho de Ormuz, una ruta vital para la exportación de petróleo. Según S&P Global Energy, el precio del diesel físico entregado en el noroeste de Europa alcanzó el 15 de septiembre los 1 642,25 dólares por tonelada métrica, el nivel más alto registrado desde el inicio de la serie de mediciones. En Estados Unidos, los precios también tocaron máximos históricos durante el mismo mes, generando presión sobre los costos de transporte, la cadena de suministro y la producción agrícola.
Respuesta de Washington, la UE y el G7
Frente al encarecimiento, la Reserva Estratégica de Petróleo de EE. UU. informó el 5 de octubre que sus existencias rondaban los 283 millones de barriles, después de una reducción semanal de aproximadamente 800 000 barriles. Simultáneamente, los países del G7 acordaron liberar 100 millones de barriles de sus reservas de emergencia durante cuatro meses, destinando una parte importante a diesel para cubrir la demanda inmediata.
La Comisión Europea, en comunicado del 2 de octubre, confirmó que el suministro de diesel dentro de la Unión Europea se mantuvo estable, aunque advirtió que los precios seguirían presionados por la volatilidad del mercado mundial. En este escenario, la suspensión temporal de determinadas sanciones estadounidenses sobre el diésel ruso, anunciada por el Departamento de Energía, facilita la llegada del combustible ruso a los mercados globales.
Reacciones de los actores internacionales
El director del Fondo Ruso de Inversión Directa, Kiril Dmítriev, respaldó públicamente la conversación entre Putin y Trump, señalando que la cooperación energética «beneficiará a los mercados globales y al mundo entero». Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, calificó la decisión de Trump como «indigna» y «débil», argumentando que aceptar petróleo ruso podría socavar los esfuerzos de presión contra Moscú.
Mientras tanto, la dinámica de la reserva estratégica y la ayuda del G7 buscan mitigar la escasez, pero el impacto final dependerá de la rapidez con que se materialicen los envíos rusos y de la evolución de los conflictos que alteran los flujos energéticos.



