El Consorcio de Exportadores de Carnes (ABC) confirmó que la faena de vacuno experimentó una marcada disminución en el mes de septiembre. Solo se sacrificaron 1.045.000 cabezas, lo que representa una caída del 11% respecto al mismo mes del año anterior y equivale a 130.000 animales menos. Este descenso se inscribe en una tendencia bajista que se prolonga desde los primeros meses del año, reflejando la escasez de oferta de ganado disponible para el procesamiento.
En el acumulado de enero a septiembre, el total de animales faenados alcanzó los 9,2 millones de cabezas, situándose 1 millón por debajo del mismo periodo de 2027, cuando se sacrificaron 10,2 millones. No obstante, respecto a agosto se observó una leve recuperación del 3,3%, añadiendo aproximadamente 33.600 cabezas más al registro del mes.
Producción cárnica y evolución del peso medio
Al analizar la producción de carne el informe señala que la merma es menos pronunciada que la caída de la faena. En septiembre se obtuvieron 258.220 toneladas equivalente con hueso lo que supuso un aumento moderado del 4% frente a agosto, pero una disminución del 5,2% comparado con septiembre del año previo. En los primeros nueve meses del 2026 se generaron cerca de 2,2 millones de toneladas equivalentes a carcasa, 6,6% menos que en el mismo lapso del año anterior.
Este menor descenso se explica por el incremento del peso medio de las carcasas. En septiembre el peso alcanzó los 247 kg, un 0,6% superior a los 245,5 kg de agosto y un 6,5% por encima de los 231,9 kg registrados en septiembre de 2025. El promedio ponderado de los nueve meses del año sitúa el peso medio en 240 kg, lo que supone un 3,8% más que los 231,2 kg del periodo correspondiente del año anterior.
Uso de la capacidad instalada y retos de costos
La Cámara de Industrias Cárnicas (Cainca) que agrupa a los frigoríficos bonaerenses orientados al consumo interno, alertó que la utilización de la capacidad instalada del sector no supera el 70%. Este bajo nivel de ocupación obliga a las empresas a operar con márgenes estrechos, mientras enfrentan un entorno de costos crecientes que incluye energía, salud, seguros y tasas, los cuales han registrado incrementos significativos.
Los proveedores de insumos intentan contener sus precios, pero la reducción del volumen operado limita su capacidad para hacerlo. Como resultado, la estructura de costos del sector se mantiene alejada de la eficiencia, y los precios relativos dentro de la economía aún no se han acomodado, lo que repercute en la percepción del consumidor sobre el valor de la carne.



