El pasado domingo 18 de octubre de 2026, la icónica playa de Copacabana se transformó en un escenario de resistencia cultural. Miles de ciudadanos brasileños se congregaron a lo largo de casi un kilómetro de arena para vivir un concierto de más de tres horas encabezado por Caetano Veloso. La actividad coincidió con la cuenta regresiva a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en la que se enfrentarán el actual presidente Luiz Inácio Lula y el candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro.

Desarrollo del acto y participación artística

Según el Observatorio del Debate Político de la USP/Cebrap, la asistencia alcanzó los 56 400 espectadores, mayoría jóvenes y estudiantes. El programa partió a las 16:00 hora local y contó con la presencia de nombres como Marina Sena, Chico César, João Bosco, Ivan Lins, Duda Beat, Xamã y Jota Pê, quienes, sin mencionar directamente a ningún candidato, entregaron sus canciones bajo la bandera nacional verde y amarilla. La normativa electoral brasileña prohíbe los conciertos-mitines por lo que los artistas evitaron cualquier llamado explícito a la campaña de Lula y se limitaron a reivindicar la democracia y la soberanía del país.

Mensajes políticos y simbolismo

Al iniciar su presentación, Caetano Veloso recordó las atrocidades que vivió durante la dictadura militar (1964-1985), cuando fue detenido, torturado y censurado. “La cultura brasileña, la música brasileña, resistiendo contra las amenazas a la democracia”, proclamó antes de interpretar “Sina” en dúo con el legendario Djavan, quien añadió “¡Salve nuestra democracia y nuestra soberanía!”. Ambos artistas utilizaron sus camisetas blancas con franjas verticales verde y amarilla como símbolo de recuperación de los colores que la derecha había polarizado en los últimos años.

Durante sus intervenciones, Veloso y los demás intérpretes recalcaron la necesidad de impedir que la ultraderecha vuelva a ocupar los centros del poder. El cantante enfatizó que “la juventud es fundamental para la historia del país; que vayan a votar”. La narrativa del evento se mantuvo firme en la defensa de las libertades públicas, la igualdad racial y la lucha contra el machismo, temas reiterados por la rapera Gabriel o Pensador y la cantante Duda Beat.

Repercusiones y reacciones a nivel nacional e internacional

El proyecto del concierto fue inicialmente objeto de una demanda judicial que buscaba su cancelación bajo la acusación de ser un acto político. El tribun En los días previos, figuras como Anitta y la banda estadounidense The Strokes también habían manifestado públicamente su respaldo a Lula ampliando la resonancia del mensaje brasileño más allá de sus fronteras.

Entre el público se encontraron testigos de la historia reciente, como María do Patrocínio Souza Cézar, de 100 años, y Dora Alcântara, de 95, quienes recordaron los años de sequía y hambre en el noreste y afirmaron “quiero luchar por la democracia”. La exposición de la cultura y la música como forma de resistencia quedó reforzada por la organización del colectivo 342 Artes y Mídia Ninja, que estimó una asistencia total cercana a medio millón de personas en toda la jornada de protestas que se desarrolló simultáneamente en otras ciudades brasileñas.

Perspectiva hacia la segunda vuelta

Con la campaña electoral a escasos días de cerrarse, el concierto de Copacabana señala la fuerza del sector artístico como agente de movilización ciudadana. Mientras el país se prepara para decidir entre el proyecto progresista de Lula y la propuesta conservadora de Flávio Bolsonaro la canción y el color verde-amarillo se presentan como emblemas de un anhelo colectivo de preservar la democracia brasileña.