En un esfuerzo por consolidar la paz en una región históricamente conflictiva, las delegaciones de Líbano e Israel se reúnen en Washington para la quinta ronda de conversaciones directas, mediadas por EE. UU.. Este encuentro, que se extiende del 23 al 25 de junio de 2026 busca establecer un alto el fuego duradero y explorar una estabilización a largo plazo del conflicto.
Sin embargo, las expectativas son moderadas, dado que las cuatro rondas anteriores no han producido resultados concluyentes. La situación se complica aún más por la creciente influencia de las negociaciones entre Washington y Teherán que han alterado el equilibrio diplomático en la región.
El contexto de las negociaciones
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio y el presidente libanés, Joseph Aoun coordinaron previamente esta ronda de diálogos a través de una conversación telefónica. Ambos subrayaron la importancia de estas negociaciones para lograr estabilidad en la región. Rubio elogió la valentía de Aoun y reafirmó el apoyo de EE. UU. a los esfuerzos del gobierno libanés por crear un Estado soberano y en paz con sus vecinos.
Las negociaciones se desarrollan en un escenario complejo, marcado por los bombardeos israelíes en el sur de Líbano, que han retrasado las conversaciones entre Teherán y Washington. Estos bombardeos, que violan técnicamente el alto el fuego acordado, han generado tensiones adicionales y reducido el margen de maniobra del gobierno libanés.
Las posiciones de las partes involucradas
Líbano llega a estas negociaciones con un objetivo prioritario: obtener un calendario para la retirada de las tropas israelíes desplegadas en el sur del país. Por su parte, Israel mantiene que cualquier acuerdo debe incluir el desarme de Hezbolá y ha reiterado que conservará una zona de seguridad mientras considere que existen amenazas contra sus soldados y ciudadanos.
El presidente libanés, Joseph Aoun ha expresado su rechazo a la ocupación israelí y a cualquier injerencia extranjera, mostrando esperanza en que las conversaciones conduzcan al restablecimiento de la soberanía del Líbano sobre todo su territorio. Sin embargo, un funcionario libanés reconoció a Reuters que las posibilidades de lograr avances son reducidas debido a la falta de confianza entre las partes.
El papel de EE. UU. e Irán
El vicepresidente estadounidense, JD Vance aseguró que la primera fase de las negociaciones ha sentado unas bases muy sólidas para alcanzar un acuerdo final satisfactorio. Vance destacó que el objetivo común es poner fin al ciclo de violencia y facilitar que Israel y Líbano negocien como Estados soberanos.
En paralelo, las negociaciones entre EE. UU. e Irán han cambiado el contexto diplomático. Un memorando de entendimiento alcanzado entre ambas potencias ha reducido la intensidad de los combates y abierto una vía diplomática inédita. Sin embargo, las posiciones de Israel y Hezbolá siguen siendo firmes. Israel insiste en el desarme de Hezbolá, mientras que la milicia chií se opone a cualquier negociación directa con Israel.
Mientras las delegaciones libanesa e israelí continúan sus diálogos en Washington, los equipos técnicos de EE. UU. e Irán preparan la siguiente fase de sus propias negociaciones. El proceso, aunque frágil, refleja un desplazamiento del centro de gravedad diplomático hacia el diálogo entre Washington y Teherán, del que dependerá en buena medida la consolidación de la tregua y el futuro del conflicto libanés.



