El 10 de agosto de 2026, la vida de Ana Sofía Maníos cambió para siempre. La joven nadadora de 19 años, estudiante de nutrición y dietética en la Universidad Católica de Manizales se encontraba en su apartamento cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió la ciudad. En cuestión de cinco segundos el edificio Santo Domingo, ubicado en la Avenida Santander de Manizales se desplomó, atrapando a Ana Sofía bajo los escombros.

Lo que siguió fueron cuatro horas de angustia, dolor y una lucha por la supervivencia. Ana Sofía, conocida por su talento en la natación de alto rendimiento, tuvo que recurrir a todas sus fuerzas y habilidades para mantenerse con vida. Su historia es un testimonio de resiliencia y esperanza.

La lucha por la supervivencia

Bajo los escombros, Ana Sofía se encontró en una situación crítica. Una piedra presionaba su rostro, dificultando su respiración. La oscuridad y el silencio eran abrumadores, pero su entrenamiento como nadadora le dio una ventaja crucial. Utilizó técnicas de respiración controlada para conservar energía y mantener la calma.

«Una piedra me había caído en este lado, como de la cara. Entonces casi no me dejaba respirar», relató Ana Sofía. A pesar del dolor y el miedo, logró mantener la compostura. Gritó varias veces para llamar la atención de los equipos de rescate, pero el esfuerzo era agotador. «Empecé a desesperar y ya a lo último dije: esta es la última vez que grito, si ya no me escuchan ya no más», confesó.

La voz que la salvó

En medio de la desesperación, una voz se abrió paso entre los escombros. Valentina, una bombera del Cuerpo Oficial de Bomberos de Manizales logró alcanzar los dedos de Ana Sofía. «Me agarré como los deditos porque fue lo único que alcanzó como a sostener», recordó la nadadora. Valentina le habló con calma, dándole ánimos y preguntándole sobre su nombre y edad. «Tú puedes, tú eres fuerte», le repetía, mientras Ana Sofía luchaba por mantenerse consciente.

Esa voz y la pequeña luz que se filtró por un hueco fueron como una bocanada de aire fresco para Ana Sofía. «Todo va a estar bien», le decía Valentina, mientras los equipos de rescate trabajaban incansablemente para liberarla. Finalmente, después de cuatro horas de angustia, Ana Sofía fue rescatada con vida.

El apoyo de sus compañeros

El rescate de Ana Sofía no habría sido posible sin el esfuerzo conjunto de los bomberos y sus compañeros del Club Oro. «He recibido tanto amor y apoyo de amigos, familiares, pero recibí una ayuda especial de mis compañeros del Club Oro, de mis entrenadores», expresó Ana Sofía. Sus compañeros se aseguraron de que los equipos de rescate no abandonaran la búsqueda, insistiendo en que Ana Sofía estaba viva y necesitaba ayuda.

«Yo creo que si yo no hubiera recibido la ayuda de ellos, yo estaría muerta, porque los bomberos iban a dejar de buscar y mis compañeros fueron los que se encargaron de decir no, ella está ahí y ella está con vida», agregó. El apoyo de sus compañeros y entrenadores fue crucial para su rescate y recuperación.

Una nueva oportunidad

Tras el rescate, Ana Sofía se encuentra en proceso de recuperación. Aunque aún tiene rasguños, hematomas y dolores musculares, su espíritu es fuerte. «Todo esto enseña que uno no es consciente cuándo se le puede ir la vida y uno tiene que disfrutar al máximo cada momento», reflexionó. Ahora, cada pequeño logro será celebrado como un gran triunfo, pues significa que está viva.

Ana Sofía perdió todo en el colapso del edificio, incluyendo sus equipos de natación. Sin embargo, su determinación por volver al agua es inquebrantable. «Me hace falta algo, anhelo el momento de volver a nadar y necesito todas esas cosas para hacerlo, porque eso es lo que amo», apuntó. Para apoyar su recuperación y regreso a la natación, se ha abierto una recaudación de fondos a través de Nequi.

Con el apoyo de su familia, amigos y la comunidad, Ana Sofía Maníos está lista para enfrentar este nuevo capítulo de su vida. Su historia es un recordatorio de la importancia de la resiliencia y el apoyo mutuo en momentos de crisis. «Estoy bien y eso lo agradezco, pero me sería de mucha ayuda un empujón con todos estos elementos deportivos», concluyó, mostrando su gratitud y determinación.